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Efe
04/09/2026 | París, Francia
Luis Enrique Martínez, entrenador español del París Saint-Germain, dijo el jueves “no interesarse” por las distinciones individuales como el Balón de Oro, pero puntualizó que este año lo merecería de nuevo un jugador de su equipo, y citó al español Fabián Ruiz y al francés Ousmane Dembélé (vigente ganador del galardón).
“Nosotros tenemos de todo; varios han ganado la ‘Champions’, luego está Fabián (Ruiz), que ha ganado también el Mundial, y luego Dembélé. Puedo equivocarme en mi predicción. Pero no me interesan las recompensas individuales, porque hablamos de un deporte de equipo”, declaró Luis Enrique en la rueda de prensa previa a medirse en Liga al Mónaco del técnico brasileño Filipe Luís.
La lista de finalistas del Balón de Oro se hará pública el próximo día 18. El anuncio del ganador será el 26 de octubre en Londres.
A unos días de estrenarse frente al Slovan de Bratislava en la Liga de Campeones, de la que el PSG es doble monarca (2025 y 2026), el antiguo seleccionador español insistió en que los objetivos del club están “claros”. “Queremos ganar los trofeos importantes y no hay ninguno más importante que el de la ‘Champions’, todos los hinchas parisinos están convencidos de que podemos hacerlo, pero no será fácil”, manifestó.
El duelo ante el Slovan de Bratislava se realizará este miércoles a partir de las 13 horas (tiempo del centro de México).
Luis Enrique calificó el mercado de fichajes que acaba de cerrarse en Francia como “excepcional” para el PSG y agradeció el trabajo de la presidencia y del consejero deportivo, Luis Campos. “Lo que puedo decir es que estoy contento, luego habrá que ver cómo se va adaptando cada jugador”, matizó.
El PSG contrató al español Ferran Torres (procedente del Barcelona), al internacional francés Maghnes Akliouche (del Mónaco), al belga Mika Godts (del Ajax), al internacional francés Lucas Digne (procedente del Aston Villa) y al joven portero italiano Alessandro Longoni, de la cantera del Milán.
Estos fichajes, valorados en 150 millones de euros, han sido claramente superados por las ventas del PSG, estimadas en 350 millones, una situación poco habitual desde que el capital catarí adquirió el club en 2011.
La más jugosa para los parisinos ha sido la del internacional francés Bradley Barcola, con destino al Liverpool a cambio de 140 millones de euros.
“Barcola creció mucho desde que lo fichamos del Lyon, ha hecho mejor al equipo gracias a su rendimiento, pero quería tener más peso, más tiempo de juego, algo que no puedo garantizar a ningún jugador. Al final, todos salimos ganando con esta situación. Lo tengo que aceptar y le deseo lo mejor”, comentó el español.
Los parisinos también lograron cuantiosas ventas al traspasar al francés Randal Kolo Muani a la Juventus de Turín (40 millones de euros); al portugués Gonçalo Ramos al Milán (74); al surcoreano Kang-in Lee al Atlético de Madrid (40 millones), y al francés Ibrahim Mbaye al Aston Villa (55 millones).
La recomposición de Julián Alvarez empieza en San Mamés
Cerrado el mercado de verano, aplacada la vorágine de los últimos tres meses sobre su deseado y frustrado fichaje por el Barcelona, Julián Alvarez se enfrenta ahora a la recomposición de su figura en el Atlético de Madrid, ante el equipo, el club y, sobre todo, su afición, con el primer examen este sábado en Bilbao.
Aunque sea fuera del Metropolitano, en San Mamés, con él de inicio como suplente, alejado de su hinchada, el foco está sobre él; abroncado como fue en su única participación con el conjunto rojiblanco en este curso hasta ahora, en su campo el pasado 23 de agosto ante el Villarreal, cuando entró en el minuto 66, y a la espera de su regreso a su estadio: el próximo miércoles 16 contra Osasuna, en la sexta jornada liguera.
Hasta entonces, “La Araña” y el Atlético, “reunidos” de nuevo, tienen tres encuentros como visitantes, lejos del ruido de la hinchada, dolida por el comportamiento del “19” en este verano. El punto de inflexión fue el pasado 22 de junio, con su “deseo” de ser “transferido” para cumplir un “sueño”, que no era otro que el Barcelona. Pero después insistió en esa idea, ya privadamente, hasta que la realidad le hizo ver ya en los últimos días del mercado que era imposible vestirse de azulgrana y, entonces, sí decidió seguir de rojiblanco.
Edición: Ana Ordaz