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La Jornada Maya
19/01/2026 | Ciudad de México
Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) descubren nueva especie de lagartija caimán, Gerrhonotus occidentalis, lo que representa un hito en la investigación de la biodiversidad mexicana.
El hallazgo, resultado de más de una década de trabajo en estados del occidente del país, demuestra por qué México sigue siendo un referente internacional en riqueza biológica por su extraordinaria diversidad natural, al ocupar el quinto lugar en el mundo con mayor número de especies animales y vegetales, informó la universidad en un comunicado.
Sus ecosistemas –que van de desiertos y montañas, a selvas tropicales y arrecifes– han favorecido la evolución de innumerables formas de vida, muchas de ellas endémicas, detalló.
Como su nombre lo indica, sólo se encuentra al occidente de la nación: Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero.
Ardua investigación
El hallazgo fue encabezado por Uri Omar García Vázquez, profesor de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza de la UNAM, en colaboración con Adrián Nieto-Montes de Oca, maestro en la Facultad de Ciencias de la UNAM, y John J. Wiens, investigador de la Universidad de Arizona.
Durante mucho tiempo, esta lagartija fue considerada parte de la especie Gerrhonotus liocephalus debido a su gran parecido morfológico. Sin embargo, pequeñas diferencias en la estructura de las escamas y en los patrones de coloración llamaron la atención de los investigadores, quienes iniciaron una revisión más detallada.
Confirmar que se trataba de una especie nueva no fue sencillo. A lo largo de los años, especialistas –principalmente extranjeros– estudiaron ejemplares de Sinaloa y Colima, pero no contaban con suficientes herramientas genéticas.
Muestras y pruebas genéticas
El trabajo de campo realizado en la Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala, donde el Instituto de Biología mantiene una estación biológica, permitió recolectar nuevos ejemplares y obtener muestras genéticas. Con el tiempo se reunió una serie de más de veinte individuos, incluyendo algunos depositados en colecciones científicas, lo que permitió una descripción formal y sólida de la especie.
Los análisis genéticos y genómicos demostraron que Gerrhonotus occidentalis es una especie distinta, sin relación directa con Gerrhonotus liocephalus.
Conociendo al reptil
Estas lagartijas son relativamente grandes y robustas. Su cuerpo mide entre 15 y 20 centímetros, mientras que la cola puede alcanzar hasta los 30 centímetros; en conjunto, la longitud total se acerca al medio metro. Como ocurre en otras especies del género Gerrhonotus, la larga cola ha dado pie a la creencia errónea de que son venenosas, y por lo mismo perseguidas y asesinadas al ser confundidas con serpientes.
Presenta una notable variabilidad en el patrón de coloración y diferencias sutiles entre machos y hembras, lo que dificultó su caracterización taxonómica.
A diferencia de otras especies del mismo género que suelen habitar bosques templados de pino o encino, ésta vive en bosques tropicales caducifolios, ecosistema caracterizado por un clima cálido y una marcada estación seca que ofrece un ambiente donde ha logrado adaptarse.
Los avances en genética han transformado la forma de estudiar y clasificar la biodiversidad. En el pasado, la identificación de especies dependía casi exclusivamente de las características visibles, lo que generaba errores frecuentes: especies distintas se consideraban iguales.
Gracias al desarrollo de técnicas genómicas y genéticas, es posible analizar múltiples fragmentos del ADN y comprender con mayor precisión las relaciones evolutivas y los límites reales entre las especies.
Educación ambiental y conservación
García Vázquez hizo un llamado a la población para protegerlas, ya que desempeñan un papel ecológico fundamental al controlar poblaciones de insectos.
Su descubrimiento no sólo enriquece el conocimiento sobre la biodiversidad mexicana: también ejemplifica el valor del trabajo científico paciente, la colaboración internacional y el uso de nuevas tecnologías genéticas. Cada especie descrita es una pieza más del complejo mosaico natural de México, y conocerla es el primer paso para conservarla, detalló.
Edición: Estefanía Cardeña