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La Jornada
30/01/2026 | Oaxaca, México
La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, recorrió por primera vez la Tumba 10 de Huitzo, en Oaxaca, considerada el hallazgo más relevante de la década. Al descender, la funcionaria ofreció un caballito de mezcal como ofrenda.
Curiel de Icaza estuvo acompañada por Joel Omar Vázquez, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y el gobernador de la entidad, Salomón Jara Cruz, así como los arqueólogos y especialistas encargados del proyecto.
Más de mil 400 años han transcurrido desde que fue abierto ese sepulcro, y “14 siglos después un búho aún resguarda el lugar”, contó la funcionaria, y narró cómo al lugar llega por las noches esa ave y se posa en un tronco, “velando el descanso de sus ancestros”, lo cual mostró en un video grabado por habitantes de la localidad.
Acompañada por pobladores, autoridades municipales, bomberos y Protección Civil, la titular de Cultura federal descendió unos nueve escalones improvisados para apreciar de primera mano el mascarón que representa un búho, debajo de cuyo se observa el rostro de un hombre, que podría ser a quien se dedicó la tumba y donde aún se observa pintura roja que data del año 600.
Ese acceso, que es el principal de la tumba, se encuentra cerrado por una piedra grande y el olor a alcohol y sanitizantes saturan ese espacio.
Entonces para bajar 2.45 metros se debe hacer por la parte posterior del mascarón, donde una escalera de metal lleva a los invitados, entre ellos La Jornada, a la cámara funeraria, donde se observó parte de la pintura mural, mucha de la cual aún está sellada por sales y la humedad predomina.
Para bajar es necesario sanitizarse con alcohol, usar guantes y cubrebocas por seguridad del recinto, pero también de quienes ingresan, comentaron las restauradoras Fa-nny Magaña Nieto y Cristian Hernández Ortega.
Antes de entrar al sepulcro milenario, Curiel de Icaza bendijo su acceso, para lo cual le sirvieron un caballito de mezcal y lo arrojó al piso formando una cruz a petición de las autoridades municipales; luego descendió para conocer de primera mano los vestigios zapotecas, mismos que permanecieron ocultos por generaciones.
Los demás funcionarios fueron descendiendo en parejas, debido a que el espacio aún es reducido, pues continúan los trabajos de rescate a cargo de los expertos del INAH; un investigador de dicha dependencia se tomó un momento antes de ingresar, levantó las manos y solicitó permiso al viento, a la tierra y a los zapotecas, pues reconoció que su entrada sería a una tumba que no le corresponde.
Foto: Jair Cabrera
“México es potencia mundial en patrimonio arqueológico”: INAH
La Tumba 10 de Huitzo forma parte de “una gran acrópolis arqueológica” que hoy comparte territorios con San Pablo Huitzo y Santiago Suchilquitongo, develó Joel Omar Vázquez, director del INAH.
El director del INAH destacó que el recinto funerario, que abrirá al público a finales de año, con visitas controladas, fue descubierto porque habitantes de esta localidad reportaron el hallazgo; a partir de entonces se ha trabajado en el estudio y análisis de la tumba, que da cuenta de la riqueza de Oaxaca.
El funcionario afirmó: “la tumba 10 de Huitzo es el sitio prehispánico 5 mil 352 registrado en Oaxaca, de los cuales 14 están abiertos al público, pero éste destaca por la simbología que representa a los zapotecos, lo cual implica que si metes una pala, vas a encontrar vestigios”.
Vázquez puntualizó: “este recinto funerario fue dedicado a un personaje importante, pero aún no sabemos a quién”.
En este lugar “había grandes edificios, juegos de pelota y recintos funerarios tan importantes como la Tumba 10, que tiene detalles excelsos, con símbolos, significados y significantes que nos representan a los zapotecos y mexicanos”.
Con los estudios epigráficos, dijo, “estamos identificando una civilización que tenía escritura, cosmovisión y entendimiento del mundo”.
Claudia Curiel de Icaza expresó que “México es una de las potencias con mayor patrimonio arqueológico y patrimonio vivo en el mundo; Oaxaca es privilegiado por su diversidad en todas las expresiones”.
Este hallazgo, afirmó Curiel, “refrenda una política cultural que es proteger, hacer investigación científica, divulgar, abrir al público y preservar contra el saqueo y la extracción ilícita”.
Puntualizó que “encontrar estos objetos no sólo significa que nada más se admiren por su belleza, sino que son contextos, archivos y documentos completos que nos dan información sobre una de las culturas pilares de nuestro país, la zapoteca, por su complejidad, sofisticación y antigüedad, y por ser una de las grandes civilizaciones originarias que nos dan identidad”.
Por su parte, Vázquez Castillejos sostuvo: “el hallazgo de la Tumba 10 de Huitzo nos revela lo importante que son las metáforas para los pueblos zapotecas. En la entrada de dicha tumba hay una imagen de un búho y debajo de su pico se encuentra un rostro humano. Cuando los zapotecos de Juchitán queremos decir que alguien está en peligro decimos: ‘Ya está colgado en el pico del águila’ o ‘se encuentra debajo de las garras del jaguar’”.
Edición: Estefanía Cardeña