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La Jornada
07/04/2026 | Ciudad de México
Fernando Camacho y Enrique Méndez
La Cámara de Diputados aprobó hoy la reforma propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum en materia de derechos de artistas, intérpretes o ejecutantes, mediante la cual se busca regular sus obras y trabajo, así como garantizar remuneraciones justas, en un entorno donde herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial (IA) pueden ponerlas en riesgo.
El dictamen, que modifica las leyes federales del Trabajo y del Derecho de Autor, fue aprobado en lo particular por 368 votos en favor, de Morena y sus aliados, a los cuales se sumó MC, y 104 en abstención, de PAN y PRI, en el marco de un debate donde el bloque opositor advirtió que la propuesta de regulación es ambigua e insuficiente, y puede afectar al sector artístico que busca beneficiar.
Tras la aprobación de la reforma en lo general –con los votos del bloque de mayoría, y la abstención de PAN, PRI y MC–, se discutió y avaló una reserva expuesta por el coordinador del grupo parlamentario de Morena, Ricardo Monreal Ávila, a siete artículos de las dos normas modificadas.
Luego de destacar que los cambios se diseñaron tras reuniones de la Consejería Jurídica de la Presidencia y de él mismo con diversos sectores artísticos involucrados en el tema, el también presidente de la Junta de Coordinación Política explicó el alcance de las modificaciones a tres artículos de la Ley Federal del Trabajo.
Según Monreal, en los artículos 304 y 305 de dicha norma se buscó actualizar el ámbito de su aplicación, conforme a las condiciones actuales de la tecnología, para evitar duplicidades con la Ley Federal de Derechos de Autor, y se sustituye “un esquema prohibitivo por uno basado en la regulación”.
Esto es, dijo, para que en los contratos se definan las condiciones y remuneraciones a los artistas, cuando se utilicen voces o imágenes a través de la IA y otras tecnologías.
También, en el artículo 994 se eliminan las sanciones administrativas mencionadas en el artículo 305 Bis, para que los conflictos se trasladen al ámbito jurisdiccional laboral, “evitando duplicidades con la Ley Federal del Derecho de Autor”.
Por lo que se refiere a los cambios a esta segunda norma, en el caso del artículo 87, la intención es “ampliar la protección de la imagen para incluir la voz y los resultados generados mediante IA, delimitando su uso al consentimiento expreso y a los fines pactados”.
Además, en el 118, se sustituyó el concepto de “imitación” por “suplantación”, la cual consiste en la “generación de simulaciones o clones mediante IA que sustituyan la prestación profesional o induzcan a error, delimitando al mismo tiempo los supuestos permitidos.
Asimismo, los cambios en los artículos 121 y 231 prevén que “cualquier transformación, modificación o suplantación de la voz o imagen mediante IA requerirá acuerdo previo y por escrito entre las partes”, y ampliar el alcance de las infracciones, para evitar vacíos normativos.
Luego de destacar que la IA “ha rebasado ya cualquier ámbito en el que nos desarrollamos y día con día cobra más importancia en su uso”, Monreal admitió que, para hacer estos cambios a las dos leyes federales, primero se tendría que haber reformado el artículo 73 constitucional para darle facultades al Congreso de legislar en materia de IA, como se lo planteó la bancada del PAN.
No obstante, dijo “no perder las esperanzas” de que ese paso en el proceso legislativo se cumpla “pronto”.
Con la reserva también se realizaron dos cambios a la iniciativa presidencial.
En el artículo 87 de la Ley Federal de Derechos de Autor se planteaba que los derechos de autores y actores de doblaje “subsistirán durante la vida de la persona”, además de los 50 años que ya prevé la redacción vigente.
Empero, la redacción nueva definió que los derechos “permanecerán vigentes de conformidad con lo previsto en el artículo 122 de esta ley”, esto es 75 años contados desde su primera fijación, interpretación o ejecución y transmisión.
Asimismo, en el artículo 118, en el dictamen se planteaba que las regalías se otorgaran a compositores e intérpretes conforme “a los acuerdos previamente establecidos”, lo cual dejaba en indefensión a los autores y cantantes frente a las disqueras.
En cambio, con la reserva se precisó que las regalías se pagarán “de conformidad a los acuerdos entre las partes”.
“Se cubre deuda histórica con artistas”: Morena
En el inicio de la sesión, Alma Lidia de la Vega (Morena), presidenta de la Comisión de Cultura y Cinematografía, subió a tribuna para fundamentar el dictamen y explicó que su “finalidad primordial es la protección de derechos de las personas que se dedican al doblaje, principalmente por su uso no autorizado mediante sistemas de inteligencia artificial y la consecuente salvaguarda de sus derechos laborales”.
Asimismo, dijo, se adecua la ley autoral “para posibilitar la aplicación de la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, ampliando las posibilidades de solución y acuerdos para las personas creadoras, intérpretes y ejecutantes”.
La legisladora enfatizó la necesidad de cambiar el marco jurídico vigente ante “los desafíos derivados del uso de herramientas de inteligencia artificial en las industrias creativas y de la comunicación”, para salvaguardar los derechos laborales de los creadores al “establecer límites jurídicos al uso de esas tecnologías a fin de evitar afectaciones a las fuentes de empleo y a la dignidad profesional de quienes desarrollan estas actividades”.
En pro de la reforma, el petista Santiago González indicó que en el bloque de mayoría “no estamos en contra del desarrollo de las tecnologías, sino del uso abusivo por parte de los grandes conglomerados que se verían beneficiados, quedándose con más de 4 billones de pesos, producto del reclamo de regalías sobre el tema de derechos de autor”.
Asimismo, respaldó que el dictamen prohíbe “la reproducción de interpretaciones mediante inteligencia artificial, sin un consentimiento que sea expreso, libre e informado y que, además, tenga un pago, que haya una remuneración específica. No podemos permitir que la tecnología se convierta en una herramienta de sustitución tecnológica no regulada que devore las fuentes de trabajo”.
Por otro lado, González indicó que en el artículo 118 de la Ley Federal de Derechos de Autor había un “peligro oculto”, pues se hablaba de hacer pagos a artistas y ejecutantes “mediante acuerdos previamente establecidos”, lo que implicaba una “trampa de retroactividad” de las empresas que hubieran podido apelar a contratos de hace 20 o 30 años. Sin embargo, el cambio en dicho artículo eliminó el punto de la retroactividad.
“Ley ambigua y mal diseñada”: PRI
En sentido contrario, la priísta Laura Ruiz adelantó que su grupo parlamentario votaría en contra del dictamen, por considerar que, aunque las modificaciones legales propuestas “en el papel suenan bien, al revisar el contenido se encuentra un entramado legal confuso, con vacíos, contradicciones y riesgos evidentes”.
Tras subrayar que los tricolores no están en contra de mejorar las condiciones laborales de actores, músicos y otros gremios de intérpretes, la legisladora recalcó: “no aprobaremos una reforma mal diseñada, ambigua y potencialmente dañina”.
Según la legisladora del PRI, la reforma “no brinda certeza”, pues se establecen nuevas obligaciones y derechos, pero “sin definir con claridad los alcances, los mecanismos de cumplimiento ni tampoco las responsabilidades de cada una de las partes”, lo que puede dar pie a “litigios, incertidumbre y parálisis”.
Por su parte, Germán Martínez Cázares (PAN) consideró que legislar sobre temas de IA puede ser “complejo, delicado y hasta inútil”, debido al poder de la “tecnología supranacional”, las posibles afectaciones a la libertad de expresión, y la falta de herramientas tecnológicas en el país para regular dicho fenómeno.
Edición: Fernando Sierra