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La Jornada
21/04/2026 | Ciudad de México
El gobierno municipal informó que adquirirá el terreno donde el denominado “monstruo de Ecatepec” tiraba a sus víctimas mujeres en 2018, ubicado en la comunidad de Jardines de Morelos para convertirlo en un Centro de Atención a Mujeres con Violencia “como una forma de desagraviar el lugar y darle un espacio de luz donde hubo oscuridad”.
La presidenta municipal de Ecatepec, Azucena Cisneros Coss informó que ya pactó con el dueño del terreno la compra-venta del terreno de 120 metros cuadrados, localizado en la calle Pie de la Cuesta en dicha colonia.
“Todavía estamos en la definición de cuánto se va invertir pero es un hecho que haremos un Centro de Atención para concluirlo este año; creemos que más o menos se van invertir 5 millones. Se va a atender a niñas y jóvenes en situación de riesgo y atención a mujeres maltratadas con trabajo sicólogico, jurídico, trabajo social, psiquiátrico, paidopsiquiatra y médico”, dijo.
Reconoció que con este caso se generó un estigma como se han creado varios en Ecatepec; pero Jardínes de Morelos es una comunidad tranquila que ha sido intervenida con obras y lo que se pretende es que se rompa el estigma, pues la comunidad está tranquila.
“Es una comunidad que merece que la reinvindiquemos plenamente y por eso tenemos que hacer un centro de atención”, expresó.
En 2018, este municipio fue escenario de uno de los casos más emblemáticos y denigrantes de feminicidios en el país, el de los llamados “Monstruos de Ecatepec”, la pareja integrada por Juan Carlos Hernández Bejar y Patricia Martínez Bernal; presos actualmente en el penal de Chiconautla.
La pareja fue detenida el 4 de octubre de 2018 en la colonia Jardines de Morelos, cuando llevaban una carriola en la que transportaban restos humanos y los iban a tirar a un predio. Confesaron que se comían los restos de sus víctimas.
Sumaron más de 10 sentencias condenatorias por más de 367 años por feminicidio, trata de personas (venta de una bebé) y desaparición forzada cometida por particulares, entre otros delitos. Una de las sentencias fue vitalicia.
Edición: Ana Ordaz