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La Jornada
06/05/2026 | Ciudad de México
Despenalizar los procesos de eutanasia no aumenta el número de solicitudes para este tipo de prácticas, expresó el investigador de la Universidad de Barcelona, Sergio Ramos Pozón.
Al compartir con estudiantes del Programa Universitario de Bioética de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) los resultados de un estudio que realizó, manifestó que en algunas naciones europeas donde está autorizada, como Suiza y Países Bajos, las peticiones disminuyeron.
El profesor de la Facultad de Enfermería de esa institución de educación superior detalló que en la primera nación en 2003 el porcentaje de casos fue de 6.3 por ciento, y en 2018 de 4.8; en tanto que en 2019 en Países Bajos fue de 1.3 por ciento, cifra que prevaleció hasta 2023.
Ramos Pozón comentó que el argumento empírico de que el número de sucesos se incrementaría no es válido. En España las cifras son similares a los Países Bajos, pero también se encuentran inconvenientes como es la sobrecarga profesional para médicos y enfermeras, quienes con frecuencia llevan a cabo este trabajo voluntario que deben efectuar además de la consulta habitual.
Sin embargo, en 2021 entró en vigor una legislación que regula el contexto de ayuda médica a morir, y se basó en encuestas y requisitos que mostraban que al menos 50 por ciento de la sociedad española estaba de acuerdo con ese parecer.
Desde España, el filósofo destacó que esa normatividad establece: ser residente legal, tener más de 18 años, firmar el consentimiento informado, recibir y comprender la información del médico, además de presentar enfermedad grave e incurable o un padecimiento crónico-imposibilitante.
En la sesión 13 de la Cátedra Extraordinaria de Bioética, en la cual estuvo la investigadora del Programa Universitaria de Bioética, Carol Hernández Rodríguez, el experto en ética precisó que participan dos médicos: uno tratante y el otro consultor externo; la información de ambos es revisada por una comisión de garantías y evaluación.
Al referirse a si se debe permitir en pacientes con desórdenes mentales, recordó un estudio liderado por Marie Nicolini, del Centro Hospitalario Universitario Saint Pierre, en Bélgica, quien revisó 42 artículos publicados a partir de 2013, donde se indica que el sufrimiento mental es tan válido e incapacitante como el generado por un problema físico.
Se cree que son incapaces de tomar decisiones, pero es recomendable evaluarlos de manera individual, toda vez que existe una serie de premisas al momento de valorar una competencia y el diagnóstico no define si una persona puede o no determinar una circunstancia. Hay quienes, aun con depresión, esquizofrenia o demencia, llegan a resolver sobre su vida de manera autónoma.
En la muerte médicamente asistida siempre habrá polémicas, por ejemplo, en depresión crónica resistente a medicamentos, o en quienes desarrollan paraplejia, puntualizó en la conferencia “Eutanasia en casos de salud mental”.
En Holanda, se recurre a ella ante el cansancio vital, es decir, cuando la persona registra sufrimiento existencial y siente que la vida carece de sentido; afecta especialmente a adultos mayores al perder a sus familiares y se determina que no tienen depresión.
México frente a la legalización de la eutanasia
El caso de la joven española Noelia Castillo y la reciente legalización de la eutanasia en Uruguay ponen de nuevo sobre la mesa este tema en México, donde está pendiente la discusión de la iniciativa llamada Ley Trasciende, impulsada por la activista Samara Martínez.
De acuerdo con especialistas, lo fundamental en la eutanasia es que sea personal autorizado, un médico, quien aplique el procedimiento de manera indolora a petición expresa de la persona cuando su cuerpo ya no responda al tratamiento o cuando la enfermedad está tan avanzada que ya no tiene posibilidad de salir adelante.
En el mundo son pocas las naciones, no más de 10, donde su práctica es legal. En 1984, los Países Bajos la despenalizaron, pero fue hasta 2022 cuando se legalizó. En América Latina está vigente en tres países: Colombia (2015), Ecuador (2024) y Uruguay hace prácticamente unos días.
¿En qué consiste la Ley Trasciende?
El propósito es reformar el Código Penal Federal para que quien lleve a cabo o permita el proceso de eutanasia no sea llevado a prisión.
Busca cambiar el artículo 166 Bis 21 de la Ley General de Salud, que hasta ahora prohíbe y califica la eutanasia como homicidio por piedad.
Propone que el Estado permita esta práctica para personas mayores de 18 años en pleno uso de sus facultades mentales que padezcan alguna enfermedad crónico-degenerativa en etapa avanzada o terminal, o padecimientos incapacitantes o amenazantes para la salud.
Plantea respetar la objeción de conciencia de los profesionales de la salud.
¿Existen opciones si se quiere recurrir a la eutanasia en México?
Suiza es hasta ahora el único país donde una persona extranjera podría recibir la eutanasia, en caso de optar por ella; sin embargo, la opción no es fácilmente accesible, debido a su costo, que oscila en los 800 mil pesos.
Una ley que busca ser discutida
La Ley Trasciende, impulsada por Samara Martínez (joven de 30 años que entre su diagnóstico incluye lupus eritematoso sistémico), junto con otras 122 iniciativas no han podido ser dictaminadas en la Comisión de Salud del Senado debido a que la autoridad en la materia, en este caso la secretaría encabezada por David Kershenobich, no ha emitido la opinión técnica que se requiere.
Al igual que ocurrió en Colombia y Ecuador, donde personas con enfermedades incurables cuyos casos llegaron a la Corte y obtuvieron fallo a favor, Samara Martínez, paciente con insuficiencia renal crónica en etapa terminal, enarbola el proyecto que “no habla de muerte sino de dignidad humana”.
“Nadie se quiere morir hasta que se está muriendo”, expresó a La Jornada en una nota publicada por la reportera Regina Solórzano el 01 de febrero del 2026.
El proyecto fue presentado en octubre del año pasado ante el Senado y apoyado por un puñado de legisladoras y legisladores del PRI, Morena, PT y MC, y sin respaldo alguno del PAN. Y desde noviembre del año pasado, el documento fue turnado a la Comisión de Salud de esa Cámara y permanece aparentemente archivado.
En México existe la ‘Voluntad Anticipada’, ¿qué es?
A diferencia de la eutanasia, en México la voluntad anticipada, figura legal al menos en Michoacán, Puebla, Chiapas y Ciudad de México, es un trámite en el que las personas, en estado sano, firman su deseo o rechazo a mantener un tratamiento médico que prolongue “innecesariamente la vida” en caso de una enfermedad terminal.
Un asunto que atañe al ser humano
En 2020, una encuesta realizada por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México mostró que 72 por ciento de los participantes consideró que la eutanasia debería legalizarse en el país y el 86 por ciento se identificó con el hecho de que las personas con una enfermedad terminal deberían tener derecho a solicitar de manera voluntaria y libre su muerte.
En el mismo sentido, la Segunda Encuesta Nacional de Opinión, elaborada en 2022 por la Asociación Civil Por el Derecho a Morir con Dignidad, siete de cada 10 personas mexicanas respaldaron en términos generales la legalización de dicha práctica.
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Edición: Estefanía Cardeña