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La Jornada
28/05/2026 | Ciudad de México
Ángeles Cruz y Carolina Gómez
México cumple con las metas del Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con impuestos especiales, prohibición de la publicidad, promoción y patrocinio, los espacios libres de humo, las leyendas e imágenes de advertencia en las cajetillas de cigarros, pero no ha logrado bajar la cantidad de fumadores. Sólo 2.5 por ciento menos en nueve años, afirmaron académicos y organizaciones civiles previo al Día Mundial sin Tabaco (31 de mayo).
El país no cumplirá la meta planteada por la OMS de bajar la prevalencia a 5 por ciento en el 2030. Datos de las encuestas nacionales de Salud y Nutrición (Ensanut) y de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat), indican que la prevalencia de fumadores es de 15 a 19 por ciento de la población, señaló Marcela Madrazo, presidenta de Procurando Salud sin Fronteras.
Aunque reconoció que esta es una problemática global y que desde 2008 con la emisión de la primera Ley General para el Control del Tabaco, México ha actuado para erradicar el tabaquismo e incluso ha ganado premios de la OMS por sus avances, en realidad “no hay nada que festejar” porque no hay control de la epidemia y al año provoca la muerte de 46 mil personas por enfermedades asociadas a fumar.
Sólo algunos países reportan avances, como Suecia que tiene una política de reducción de daños y regulación diferenciada, con la que ha reducido la prevalencia de tabaquismo diario a 5.4 por ciento y está a punto de convertirse en el primer país libre de humo del mundo, indicó Jesús Felipe González Roldán, presidente de la Red México Sin Tabaco.
El especialista también comentó el caso de Nueva Zelanda que redujo la prevalencia de tabaquismo diario de 16.4 a 6.8 por ciento tras regular el vapeo.
En conferencia, González Roldán consideró que México debe “revisar con urgencia su política sobre tabaco y nicotina para “proteger de forma efectiva a los menores de edad, combatir el mercado ilícito de vapeadores y cigarros electrónicos y ofrecer a los más de 14 millones de fumadores adultos opciones verificadas y reguladas” para dejar el cigarro convencional.
Por separado, Madrazo planteó que “el enemigo no es la nicotina, sino la combustión y el humo del cigarro”. Eso también se demostró en Suecia. Con su política para el uso regulado de los dispensadores de nicotina y el menor uso de cigarros de combustión se ha convertido en el país de Europa con la menor incidencia de cáncer de pulmón en hombres.
En cambio, en México una persona muere cada 11 minutos por enfermedades asociadas al tabaquismo.
Por eso insistió en la importancia de impulsar acciones encaminadas a ayudar a quienes quieren dejar de fumar, ocho de cada diez consumidores que carecen de alternativas, luego de que las opciones como chicles y parches de nicotina desaparecieron del país, dijo.
Carlos Zamudio, investigador de la Universidad del Sur de California, Estados Unidos, dijo que el cigarro electrónico duplicó su prevalencia en nueve años (2016 y 2025), según la Encodat 2025.
En población general, de 12 a 65 años de edad, el consumo en el último mes pasó de 1.1 por ciento a 2.6 por ciento, mientras que 2.4 millones de mexicanos reportaron usar cigarrillos electrónicos en el último mes.
Edición: Ana Ordaz