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La Jornada
08/06/2026 | Ciudad de México
Mara Ximena Pérez
La antesala a la celebración de la Copa Mundial de la FIFA 2026 convirtió vialidades, transporte público, fachadas, bajopuentes y otros espacios de la Ciudad de México en una gran vitrina publicitaria donde conviven anuncios espectaculares de gran formato, pantallas led gigantes y propaganda institucional del gobierno capitalino. Sin embargo, lejos de generar sentido de pertenencia o entusiasmo deportivo, esta saturación ha provocado cansancio visual entre habitantes que perciben una ciudad cada vez más invadida con mensajes comerciales y oficiales.
Jorge Carlos Negrete, presidente de la Fundación por el Rescate y Recuperación del Paisaje Urbano, advirtió que este despliegue se da en medio de posibles irregularidades, pues se han vuelto a observar formatos considerados prohibidos o fuera de norma, como anuncios envolventes, vehículos dedicados exclusivamente a circular con publicidad y campañas de gran tamaño instaladas en vías primarias, edificios y zonas de alta afluencia.
La situación se puede comprobar al recorrer vialidades como Paseo de la Reforma, Anillo Periférico, Revolución, Patriotismo, Insurgentes, Viaducto y Tlalpan, donde la publicidad mundialista se impone sobre el paisaje urbano. Sobre avenida Chapultepec, esquina con Salamanca, cuatro anuncios gigantes cubren los costados de distintos edificios, dos de ellos relacionados con el Mundial.
Trabajadores calificaron este escenario de “contaminación visual”, pese a que “no a todos nos interesa el futbol”. Aunque reconocieron que la publicidad está en su auge, advirtieron que quedará en el olvido, mientras los beneficios económicos se concentran en firmas privadas. “El empresario es el ganón, el gobierno es el deudor”, expresó Jorge Zavala. La percepción coincide con lo señalado por Jorge Carlos Negrete, quien estimó un incremento de 25 por ciento en publicidad exterior con ganancias que superan 5 mil millones de pesos anuales.
Otro punto evidente está en los alrededores de la fuente de la Diana Cazadora, sobre Paseo de la Reforma, donde se contabilizaron más de una decena de anuncios contiguos, algunos de ellos tan intensos que comerciantes señalaron ya no encender sus fuentes de luz, pues sus puestos son alumbrados por las pantallas. Al respecto, la Ley de Publicidad Exterior establece que las pantallas electrónicas no podrán exceder 3 nits sobre la luminosidad ambiental ni 325 nits durante su proyección.
La saturación también se observa en autobuses y líneas del Metro, por ejemplo en la 1, donde casi la totalidad de marquesinas han sido ocupadas por publicidad del gobierno con frases como “La pelota vuelve a casa”; no obstante, personas como Vicente Romero apuntaron que, pese a la publicidad, esta vez percibe “menos entusiasmo y menos furor” en torno al Mundial.
Edición: Emilio Gómez