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10/06/2026 | Ciudad de México
Javier Aguirre ha pasado toda una vida siendo el bombero por excelencia del futbol mexicano, contratado a mitad de ciclo para salvar a la selección nacional.
A sus 67 años, “El Vasco” encabeza por tercera -y última- vez a un equipo tricolor mundialista tras sacarlo de un momento complicado y darle estabilidad en búsqueda de una actuación histórica como local.
Aguirre dirigió al “Tri” en las copas de 2002 y 2010, y regresó para el torneo en casa, coorganizado con Estados Unidos y Canadá. En las tres ocasiones, lo contrataron a mitad de proceso para rescatar a un conjunto en apuros.
En 2001, sustituyó a Enrique Meza después de que una derrota ante Honduras puso en peligro la clasificación de México. En 2009, Aguirre repitió la hazaña al remplazar a Sven-Göran Eriksson para enderezar otra accidentada eliminatoria.
“Javier fue muy listo porque supo sacarle lo mejor al grupo”, dijo Jared Borgetti, exdelantero de la selección y actual analista de ESPN. “Entendió bien la situación en la que estábamos y logró hacer una gran combinación de jugadores”.
Pese a clasificar al equipo dos veces al mundial, y alcanzar los octavos de final en ambas ediciones, los aficionados mexicanos todavía le guardan rencor por sus tropiezos tácticos.
Una misión diferente para la copa de 2026
Para esta tercera etapa que, según ha dicho, será la última, “El Vasco” volvió a heredar una selección en desorden. Sustituyó a Jaime Lozano, quien fue destituido tras la decepcionante eliminación del Tricolor en la fase de grupos de la Copa América 2024.
Sin embargo, a diferencia de sus rescates anteriores, Aguirre no tuvo que soportar una sufrida eliminatoria, ya que México aseguró automáticamente su boleto como coanfitrión. Lo esperaba otro tipo de presión. En lugar de pelear por puntos, la misión principal de Aguirre era reunir y revitalizar a un plantel que aún acusaba el golpe por su derrumbe en la fase de grupos del Mundial 2022 en Qatar.
“Quiero jugadores que se sientan orgullosos compitiendo. Que en el campo dejen todo por el país”, afirmó el experimentado entrenador.
Aguirre inspira como un “verdadero guerrero”
Hay una razón por la que Aguirre exige un compromiso tan feroz a sus jugadores: es exactamente la forma en que él forjó su propio camino hacia la primera división y, finalmente, hacia el Mundial de 1986.
“Es un gran líder y un buen amigo; cuando era jugador era un auténtico guerrero que no se daba por vencido”, expresó Manuel Negrete, el retirado volante que fue compañero del “Vasco” en el conjunto de 1986.
“Como entrenador es exigente, él tuvo buenos maestros, gente que no sólo hacía ejercicios sino que se aplicaba en lo que necesitan los jugadores”, añadió.
Edición: Ana Ordaz