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La Jornada
08/09/2026 | Ciudad de México
En México, la mayoría de niñas y niños en edad escolar consume más sal de la recomendada, 74 por ciento de los preescolares, 82 por ciento de los escolares y 82 por ciento de los adolescentes superan los niveles establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según cifras del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), consultados por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO).
A nivel global, la OMS establece que el consumo diario de sodio no debe superar los 2 gramos (equivalente a 5 gramos de sal). Sin embargo, en la mayoría de los países se ingiere el doble de esta cantidad.
Y de acuerdo a información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), los alimentos que más sodio aportan a la dieta infantil en nuestro país son para los preescolares: lácteos (16 por ciento de la ingesta diaria), cereales (13 por ciento), carnes procesadas (7.6 por ciento) y condimentos (4.4 por ciento). En niños escolares y adolescentes se identificó, en primer lugar, a los cereales, seguido de los lácteos, carnes procesadas y snacks salados.
Los especialistas señalan que consumir sodio en exceso incrementa la presión arterial, lo que eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares en la adultez y afirman que también se ha relacionado con obesidad, cáncer gástrico, osteoporosis, síndrome de Ménière y enfermedades renales.
Para disminuir la carga de las enfermedades no transmisibles, la OMS sugiere, entre otras cosas, la reformulación de los productos alimenticios para que contengan menos sal; el establecimiento de un entorno propicio en instituciones públicas, como hospitales, escuelas y lugares de trabajo, para que puedan proponerse opciones con menos contenido de sodio; la aplicación del etiquetado frontal de los envases y campañas que insten a un cambio de comportamiento.
Asimismo, el organismo internacional recomienda comer, principalmente, alimentos frescos, elegir productos bajos en sodio, cocinar con poco o nada de sal, limitar el uso de salsas, aderezos y productos instantáneos comerciales, así como el de alimentos procesados, además de retirar los saleros de las mesas.
Edición: Ana Ordaz