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Astrid Sánchez
28/09/2026 | Mérida, Yucatán
El fortalecimiento de las redes entre organizaciones campesinas, comunidades, mujeres y juventudes es una de las claves para que el Instituto Agroecológico Latinoamericano (IALA) México avance en sus procesos de formación, organización y defensa de la soberanía alimentaria, planteó Álvaro Salgado, integrante del equipo de apoyo del IALA México y del IALA territorial de la Cuenca de la Independencia, en Dolores Hidalgo, Guanajuato.
En entrevista con La Jornada Maya, Álvaro compartió que durante la Segunda Asamblea Nacional Agroecológica, realizada del 17 al 19 de septiembre en Lachivixa, Oaxaca, se llevó a cabo un diálogo para analizar la situación nacional, compartir los procesos organizativos de las distintas regiones y definir alternativas de acción, pero también avanzar en la construcción de una estructura común que permita que las experiencias locales no permanezcan aisladas.
En este encuentro participaron representantes de 18 organizaciones campesinas y redes de comunidades de pueblos originarios y campesinos de 12 regiones, 45 municipios y 14 estados, quienes acordaron fortalecer su articulación y mantener una comunicación permanente entre los distintos IALAs territoriales.
Como parte de los acuerdos, las organizaciones plantearon conformar una fuerza colectiva mediante comisiones horizontales de cada IALA, respetando sus autonomías y procesos propios, además de mantener reuniones periódicas e intercambio de aprendizajes. Las juventudes nombrarán vocerías para mantener comunicación con las coordinaciones juveniles de cada territorio, mientras que las mujeres acordaron continuar fortaleciendo su participación en los espacios de decisión.
Para Salgado, esta articulación resulta fundamental porque los objetivos planteados por el IALA no pueden cumplirse a partir de acciones aisladas ni mediante plazos rígidos. La autonomía alimentaria, explicó, implica un proceso permanente que debe llegar a las parcelas, las mesas, los mercados y las comunidades, al tiempo que busca incidir en políticas públicas relacionadas con la producción y la alimentación.
“Es una lucha permanente porque la política agroalimentaria está en realidad al revés”, sostuvo, al señalar que mientras existen políticas que privilegian la agroexportación, el planteamiento del IALA busca fortalecer la autonomía y soberanía alimentaria desde los propios territorios.
En ese sentido, distinguió entre los objetivos de corto plazo, como ampliar los planes formativos hacia más parcelas, productores, campesinos y comunidades, y los de largo alcance, relacionados con la incidencia en las políticas públicas. La declaratoria surgida de la asamblea, dijo, representa una posición política, pero también un compromiso que deberá revisarse y sostenerse en las distintas comunidades y organizaciones.
“Más que disposición hay una decisión, una opción que uno toma; la decisión y la opción aumentan el compromiso y ese compromiso se va a ir revisando en las distintas comunidades y organizaciones porque es un acuerdo, no es una mera declaratoria”, afirmó.
Uno de los puntos centrales del encuentro fue también la participación de las mujeres, particularmente frente a la carga que representa para ellas sostener buena parte de las tareas productivas, domésticas y de cuidados, así como la conservación de semillas, conocimientos y prácticas alimentarias. La declaratoria plantea que la recuperación de los sistemas agroalimentarios no puede recaer únicamente en ellas y que es necesario distribuir las tareas y responsabilidades de manera equitativa.
Foto: IALA México
Salgado señaló que esta transformación implica modificar prácticas arraigadas tanto dentro de las comunidades como en las familias, pues aunque las mujeres han tenido un papel fundamental en la conservación de semillas y saberes, su participación debe acompañarse de una distribución distinta del trabajo.
Las juventudes ocupan otro lugar relevante en esta estrategia, ya que uno de los propósitos del IALA México es generar procesos de formación que permitan el relevo generacional y que los conocimientos vinculados con la agricultura y la vida comunitaria no queden reducidos a un pasado que sólo se recuerda, sino que continúen vigentes en los territorios.
La aspiración, expuso Salgado, es que los procesos formativos y los IALAs regionales se fortalezcan para que las nuevas generaciones puedan participar en la defensa de las semillas, la tierra y los territorios, así como en la construcción de formas de soberanía alimentaria y autonomía comunitaria.
“No sea un pasado glorioso o una cosa que hay que recordar e investigar, sino que algo vivo y contemporáneo, esté vigente”, expresó.
El tejido de estas redes, agregó, no tiene por qué limitarse a quienes ya participan en los IALAs. Desde las ciudades, universidades, espacios laborales y otros ámbitos también pueden generarse vínculos con las organizaciones campesinas mediante el consumo de productos de proximidad y el acercamiento a los procesos comunitarios.
“Acercarse al diálogo más próximo a la organización campesina puede ser una forma de entender que podemos vivir de otra manera, articularnos de otra manera, hacer sinergias”, planteó.
La Segunda Asamblea Nacional Agroecológica concluyó con el compromiso de continuar fortaleciendo los procesos organizativos y territorializar la agroecología “desde abajo, desde nuestras comunidades y desde nuestros propios saberes”, de acuerdo con la declaratoria suscrita en Lachivixa. La próxima reunión del comité encargado de organizar estos trabajos está prevista para enero o febrero de 2027, cuando se definirá la sede y los siguientes pasos hacia la tercera Asamblea Nacional Agroecológica.
Edición: Ana Ordaz