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Margarita Robleda Moguel
La Jornada Maya

Viernes 24 de mayo, 2019

Me encuentro en Seúl, Corea del Sur, y descubro lo que nos hermana a los dos países:

En primer lugar, no salimos en las noticias internacionales pues son los que se encuentran al norte los que dominan los titulares.

Por otro lado, los nuestros trabajan, crean, realizan, caen, se levantan... las cabezas de los países del norte amenazan, blofean, retan y retraen; mantienen candentes las noticias que roban el sueño a muchos. Hiroshima y Nagasaki son un recordatorio cercano.

[b]Repaso histórico[/b]

Corea tiene un largo recorrido de reinos, conquistas de territorios y alianzas, hasta llegar a la última invasión de Japón de 1910 a 1945, cuando al perder éste la segunda Guerra Mundial, Corea recuperó la autonomía como país libre y soberano... por un rato. Resulta que los ganadores, países con ideologías distintas: capitalismo y comunismo, que hicieron a un lado sus diferencias para enfrentar al enemigo común: Hitler, al ganar, recuperaron su necesidad de demostrar cuál de las dos propuestas era la mejor. Por lo que, así como en Alemania dividieron el país en dos, aquí separaron a Corea del Norte con la del Sur. El Norte apoyado por China y Rusia, el Sur por Estados Unidos y sus aliados.

¿Qué ha sucedido en estos setenta y tantos años de distancia? El guía del grupo con el que viajo nos platica que Corea del Sur apostó por la educación. Pasaron hambres, agudizaron el ingenio, pisaron fondo y ahora se encuentra entre los primeros lugares de despunte económico a nivel mundial. Sus gigantes Samsung, LG, KIA han entrado fuerte a los mercados internacionales. ¿Cómo lograron alcanzar esto? Hay variedad de teorías. Lo que veo es una lucha real contra la corrupción: mientras nuestros expresidentes disfrutan impunemente su botín, la expresidente coreana cumple una sentencia de 24 años por malversación de fondos. También hay que considerar que los habitantes de este país cierran filas y consumen productos hechos en casa.

Con sus cincuenta y pico millones de habitantes, la mitad de su población vive en Seúl, que se ha convertido en un museo al aire libre de impactantes muestras arquitectónicas. Llama la atención la cantidad de jóvenes que rentan los trajes tradicionales para ir a pasear los fines de semana por los parques y palacios reales. Surgen en la televisión infinidad de series de época y brota una nostalgia que se percibe en sus calles con los tonos pastel de las sedas de los trajes de tiempos que no vivieron, pero con tanto garbo portan y agradecen sonrientes que les tomen fotos.

[b]Síntesis[/b]

La película [i]Lluvia de acero[/i] sintetizó la historia. En ella dos hombres de las distintas Coreas, a pesar de sus discrepancias ideológicas, coinciden y se unen a luchar en contra de una posible guerra nuclear propiciada por la ambición e inconsciencia de sus gobernantes. La música de fondo de esta película de acción es el dolor de la separación de los hermanos por una lucha de poder que los ignora. Historias que se repiten al infinito en los imperios del mundo.

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