El 15 de septiembre de 1821 en Mérida

39 hombres manifestaron su deseo de declarar la independencia en la península
Foto: Jafet Kantún

Laura Machuca

El 15 de septiembre de 1821 en las Casas consistoriales (edificio del ayuntamiento) de Mérida, se reunieron, en junta extraordinaria, 39 hombres, representantes de todos los sectores de la sociedad, quienes manifestaron su deseo de declarar la independencia una vez que se supiera la modalidad para realizarla. 

Para la historiografía yucateca este documento del 15 de septiembre es fundamental, porque es un acto que se realizó poco antes que en México. Su firma también llama la atención por dos características propias de la historia yucateca: primera, su realismo extremo, es decir su alta fidelidad al rey, la cual no se había puesto en duda. 

El ayuntamiento de Mérida tenía un gran poder en el ámbito regional, devino la cabeza de la provincia, y como realista que era condenó severamente los movimientos independentistas de América del Sur. Segunda, no hubo movimiento armado de independencia, pero si había puntual seguimiento de lo que pasaba en el centro. Sin embargo, ya desde 1820, poco a poco, empezaron a circular otras ideas y nuevas posibilidades se abrieron para la península yucateca. 

En 1821 las principales actividades económicas en Yucatán eran el comercio y la explotación de una hacienda. Los viejos empleados coloniales se habían muerto y los cargos empezaban a ser ocupados por una nueva generación, no sólo de la élite sino de “hombres nuevos” que se beneficiaban de la movilidad social ascendente, y que antes no habían tenido oportunidad de ejercer algún cargo público. Fueron ellos quienes firmaron el acta. 1821 fue un año de inquietudes. 

El 10 de septiembre llegó la noticia a Mérida del encuentro entre Iturbide y O’Donojú en Veracruz. Los campechanos se reunieron desde el 13 de septiembre, declarando que “el espíritu público de Yucatán está decidido por la Independencia”. El 15 de septiembre se recibió un correo extraordinario de Tabasco en donde el gobernador Ángel del Toro anunciaba que ellos habían jurado la independencia desde el 8 de septiembre. 

Por esa razón, el gobernador Juan María Echeverri decidió convocar ese mismo día a una junta, presidida por él. 

Entre los firmantes del acta se encontraban miembros del ayuntamiento de Mérida, el obispo Estévez y Ugarte y varios clérigos connotados, militares, dos abogados y representantes del gremio de comerciantes y hacendados. 

De estos 39 personajes, seis eran peninsulares, 30 criollos y de tres desconocemos su origen, representaban no sólo a los grupos políticos, sino casi a todos los grupos sociales y económicos. 

Si pensamos en su decisión de independizarse, clasificarlos por su inclinación política no funciona porque, en principio, todos serían realistas y hubieran votado por el no, más bien consideraron todos los intereses sociales y económicos locales en juego y la Corona ya no llenaba las expectativas. La opción de la independencia no llegó en 1821estuvo ahí desde antes como una posibilidad para los “hombres nuevos” que empezaron a llegar al poder, así que cuando se reunieron los 39, la firma de la independencia ya era un hecho casi pactado, desde la iglesia, los militares, los comerciantes y los hacendados. 

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Edición: Ana Ordaz