Opinión
Julio Hernández López
10/02/2026 | Ciudad de México
Desaparecidos y ejecutados
El caso de los 10 mineros desaparecidos en Sinaloa sólo es una muestra de la tragedia diaria que se vive en esa entidad, sumida en la guerra entre herederos de los capos apodados El Chapo y El Mayo.
Una tragedia similar a la que cotidianamente se vive en otras regiones del país, sólo en cuanto a desaparecidos y ejecutados. En el caso sinaloense ha habido una atención gubernamental magnificada porque los empleados secuestrados formaban parte de la plantilla de una empresa canadiense. De manera absolutamente insólita, el primer día del mes en curso fueron enviados a esa entidad (para agregarse al cuantioso número ya destacado ahí) mil 170 militares, entre éstos, 270 integrantes de las Fuerzas Especiales del Ejército, 20 agentes ministeriales, tres helicópteros artillados, dos aviones T-6C Texan y un Boeing 737; éste, para transporte pesado.
Tragedia sin fin
Como resultado de tan aparatosa intervención se pudo ubicar una fosa clandestina donde yacían cuando menos cinco de los secuestrados (reporte a la hora de cerrar esta columna). Desatendidos infinidad de casos en todo el país, con madres buscadoras tratando de hacer lo que las autoridades de los tres niveles no hacen, empeñadas las instancias estadísticas oficiales en manejar cifras para aparentar logros, anclada la respuesta federal en la retórica, la tragedia de las personas desaparecidas continúa.
Saúl Monreal niega nepotismo
Carlos A. Giménez es un legislador de Estados Unidos de constante retórica grosera contra la presidenta Sheinbaum y el proceso denominado Cuarta Transformación. Acaba de estar en México como parte de una delegación que se reunió con sus pares en México (a la que no asistió el coordinador de los diputados federales, Ricardo Monreal, sino Pedro Haces) y, con la soltura con que suele expeler opiniones, aseguró que la Presidencia de México había cancelado un encuentro con el grupo estadunidense (lo hizo en X, con una foto que muestra a marines en la embajada gringa en México).
La embajada de México en Estados Unidos negó tal cancelación, pero también lo hizo la que en México encabeza el embajador Ronald Johnson, quien también estableció: “Los compromisos diplomáticos sólo se confirman una vez que los horarios se acuerdan mutuamente a través de canales oficiales. Como ese proceso no se completó, no hubo reunión que cancelar”.
Saúl Monreal Ávila, senador 4T y aspirante a ser candidato a gobernador de Zacatecas para relevar a su hermano David y emular a otro hermano, Ricardo, considera que el nepotismo consiste en que un hermano imponga a otro en un cargo, pero asegura que en su caso tiene un historial propio que lo acredita para buscar la postulación (incluso, afirma que él no es el favorito de su hermano David para la sucesión). Su interpretación personal choca con la resolución institucional del Consejo Nacional Ordinario de Morena que determinó prohibir ese tipo de interacciones familiares. La propia presidenta Sheinbaum tocó el tema ayer en la mañanera, reiterando su rechazo al nepotismo y la relección inmediata en cargos públicos.
De manera esquiva, quien sería el tercer Monreal en línea en el palacio zacatecano de gobierno evita confrontar la postura de Sheinbaum y el acuerdo específico de su partido. Dice respetar a la Presidenta y estar dispuesto a evaluar si debe atender su llamado a que no insista en la búsqueda de la nepótica candidatura, pero, mientras tanto, planea una precampaña en forma. Ya se verá si se está en presencia de una ruptura cantada, que lleve a Monreal a otro partido, como el del Trabajo, o todo queda en un encarecimiento de negociaciones con la poderosa familia zacatecana para dar paso a una candidatura deseada por Palacio Nacional, la del diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, ex dirigente de El Barzón.
Y, mientras sigue el jaloneo entre Morena y los partidos del Trabajo y Verde a causa del proyecto inacabado de reforma electoral, ¡hasta mañana!
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Edición: Ana Ordaz