Opinión
La Jornada Maya
17/03/2026 | Mérida, Yucatán
El Centro Cultural La Cúpula está celebrando desde el mes de enero, diez años desde sus inicios. Una trayectoria cultural que recorre actividades artísticas en una diversidad de expresiones entre danza, teatro, proyección de documentales, conferencias; y, exposiciones de pintura, escultura, instalaciones y acciones de arte, expresiones de vanguardia en un despliegue artístico en toda su universalidad. Ese ha sido un gran aporte del Centro Cultural, al visibilizar desde distintas miradas las artes visuales y hacerlas dialogar en una dinámica que, por su valor intrínseco, invita a reflexionar desde una coyuntura histórica, social y política en vínculos y tensiones con la filosofía, la ciencia, la antropología, las ciencias sociales. A esto se suma el esfuerzo compartido en alianzas de trabajo con otras instituciones que aportan a generar espacios de contemplación, análisis y reflexión inherente a los procesos creativos y, la gran tarea, que hoy más que nunca, tiene el arte contemporáneo, materializando con ello la circulación, difusión y proyección de la cultura, pivotes que han fortalecido a esta institución. Hoy, después de diez años, podemos decir que, el Centro Cultural La Cúpula, se ha posesionado y consolidado como uno de los ejes fundamentales que articula la escena local cultural en Mérida, México. Espacio representativo y clave para la comunidad meridana y sus artistas en los diversos cruces e interpelaciones necesarios en cada exhibición y la difusión del arte contemporáneo en el ejercicio crítico-reflexivo.
Esta mirada, sostenida durante una década, posibilita a los artistas el riesgo y la experimentación en sus procesos creativos cimentando con fuerza una línea curatorial cada vez más centrada en la investigación y propuestas empíricas. Por ello, no es extraño encontrarnos con riquezas conceptuales, enunciaciones plásticas y diversidad de técnicas en un amplio espectro de materialidad, soporte de gran manufactura y resolución estética. Y, en este punto, cabe destacar las Residencias Artísticas, constitutivas del desarrollo del artista y de la obra en una comunión tan necesaria y enriquecedora en la relación con la comunidad como con el proceso y producto final de la obra. Otro de sus pivotes, nacido durante la pandemia, es la creación de libros que estimulan y promueven el objeto físico como valor tangible que perdura y su labor crítica en cuanto contenido.
Así hemos sido invitados a presenciar obras desde la propia historia autobiográfica, en una correlación que admite la relación íntima de la serigrafía, el grabado y la pintura a partir de un cruce político y social de la historia como en De-Construcciones de Demián Flores (2018). La exposición Beyond visible (2016) de Erika Harrsch bajo un sistema de producción de obra cuyo carácter experimental mezcla la experiencia visual, multisensorial e interactiva para reflexionar sobre el cuerpo y la identidad. Algunas experiencias inéditas realizadas in situ como la presentada por Kimiko Yoshida (2015) con su exposición de fotografías sobre lienzo Luces íntimas, cuya experimentación pone sobre el tapete conceptos como ambigüedad y simetría bilateral.
El interés de artistas por lo ecológico también se hizo presente en la sala, la artista Samantha Michell (2019) en su exposición Perniciem cuestiona la linealidad del tiempo y la fragilidad de la vida animal en un paréntesis silencioso y vacío que sólo se completa con la meditación profunda de quien lo contempla. En una mirada que también incorpora al mundo animal encontramos la propuesta de David Serrano (2020) con su exposición Ménagerie en una analogía entre los animales y el hombre cuestionando y poniendo en tela de juicio a una sociedad que admite el encierro y lo normaliza.
La introspección como propuesta individual, recurso íntimo y silencioso, aparece con gran fuerza en la propuesta del reconocido fotógrafo Roger Ballen (2017) neoyorquino, quién ha vivido en Sudáfrica por más de 30 años. Instrospective es su (…) “primera exposición retrospectiva en Latinoamérica, uno de los más importantes del siglo XXI”. De la misma manera, el trabajo colectivo, recurso necesario en el diálogo con otros, a modo de retroalimentación, tuvo un espacio destacado en el “Homenaje a Yvonne Domenge colectivo” (2020), integrado por doce artistas unificados bajo el concepto de “origen”. “(…) Ideas expandidas alrededor del concepto pueden encontrarse en: las evoluciones vegetales de Gerda Gruber, los mapas cósmicos de Perla Krauze, las plantas desterritorializadas de Yolanda Paulsen, los big-bangs congelados de Beatriz Canfield, e incluso en los universos contenidos de Yvonne Domenge”, escribe Aurora Noreña.
El 2022, se gestionó la participación de grandes artistas como Christo y Jeanne-Claude, quienes se unieron para presentar dos montajes: Inside the vision of, muestra de litografía que tuvo un espacio en el Monumento Histórico de la Cúpula, al lado del Centro Cultural; y, Christo y Jeanne-Claude por Wolfgang Volz 50 años de arte juntos exhibida en Paseo de Montejo. Ese mismo año, Aurèle presenta Do the same thing and let’s talk about it later instalación luminosa y musical sobre la vida, la muerte y su relación con la belleza.
El 2023 gracias a las alianzas con instituciones, La Fundación Citibanamex presenta Grandes Maestros del Arte Popular Mexicano Colección Fomento Cultural Citibanamex.
Durante el 2024 se destaca el trabajo de Guillermo Olguín con su exposición Guillermo Olguín, 30 años de gráfica propuesta que, como un canto a la vida, transita por la belleza del paisaje y la sensualidad en la danza, todos elementos mutando en sus obras en una síntesis íntima, silenciosa, atávica y eterna.
Y, el 2025 Demián Flores, Rodrigo Ímaz y Éric Carlos Bertrand presentan Entre fronteras la propuesta de los artistas “(…) propone reflexionar sobre el pasaje entre mundos, no solo los de ayer y de hoy, sino también entre civilizaciones que dialogan -o no- y que comparten un mismo planeta”, en palabras de Leïla G. Voight.
Y concluimos este recorrido con la exposición Hibridaciones (2022) realizada en el Gran Museo del Mundo Maya de los artistas ORLAN (francesa) con Self-Hybridations Mayas; Demián Flores (mexicano) con De-construcción de una nación y Lorena Ancona (mexicana) con Cueva Flor/Loltún. La tierra como un cuerpo, muestra que reflexiona sobre las culturas originarias de México, haciendo énfasis en la cultura maya.
La labor realizada por el Centro Cultural La Cúpula, fundamental para la ciudad donde se emplaza, sus habitantes y los artistas, durante una década, ha hecho posible la relación entre producción, circulación y consumo cultural de la comunidad, labor con gran proyección que esperamos se mantenga en el tiempo, se fortalezca y siga creciendo.
*Artista Visual. Investigadora y Crítica de Arte.
Edición: Fernando Sierra