Opinión
La Jornada
19/03/2026 | Mérida, Yucatán
En el poema De árbol a árbol, Mario Benedetti afirmaba: “Seguro que los diarios /no lo preguntarán/ los árboles ¿serán /acaso solidarios?”. Una crítica cruda a la respuesta individualista frente a las causas colectivas y, sobre todo, en el caso de las desgracias que afectan directamente a grupos que, sólo en apariencia, se encuentran muy lejos, en otras latitudes.
Este jueves, Joaquín Díaz Mena, gobernador de Yucatán, publicó una historia en video en sus redes sociales, afirmando que, en respuesta a la invitación que hicieron el ex presidente Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum, acudió a una sucursal bancaria para donar un mes de su sueldo “en favor de nuestros hermanos cubanos que están pasando un momento muy difícil”. Inmediatamente, él invita a quien así lo desee a unirse con empatía a esta causa, y a que la entidad sea ejemplo de solidaridad.
El video viene acompañado de una amplia exposición de motivos de la cual destaca una realidad innegable: Cuba y Yucatán tienen una larga relación de intercambio cultural y su historia compartida incluye el establecimiento de una comunidad cubana en el estado por lo menos desde el último cuarto del siglo XIX. Hoy, continúa el texto del gobernador, “vemos todos los días a la comunidad cubana: gente trabajadora, preparada, muy inteligente, que ha aportado en todas las áreas de nuestra sociedad y que forma parte de nuestra vida cotidiana”.
Cabe mencionar que los ejemplos de altruismo de los políticos yucatecos son escasos cuando se trata de desprenderse de su peculio. El más conocido es el de Olegario Molina Solís, quien donó la totalidad de su sueldo, durante todo su gobierno (1901-1905), a la construcción del Hospital O’Horán. Ya en este siglo, en la administración de Ivonne Ortega Pacheco, secretarios, subsecretarios, directores y jefes, a fuerzas, donaban un porcentaje de la quincena en que cayera a la campaña de Fundación Teletón. A diferencia de esta última, Huacho ha llamado a contribuir voluntariamente.
Entonces la pregunta es si los colaboradores del gobernador responderán al llamado a solidarizarse con Cuba. Tras los relevos que ha habido en su gabinete, que han implicado degradar a quienes venían de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), resulta un tanto difícil imaginar la inexistencia de resentimientos; aunque también el momento es una oportunidad para los morenistas de cepa de demostrar que pueden cerrar filas en torno al llamado de López Obrador y la presidenta.
Seguramente nos enteraremos en los próximos días de que la dirigencia estatal de Morena, encabezada por el doctor Carlos Bojórquez Urzaiz, descendiente de cubanos y autor del libro Cubanos patriotas en Yucatán, entregará su correspondiente óbolo.
En cuanto a quienes han permanecido firmes en sus puestos, muchos de ellos figuras prominentes del Partido Revolucionario Institucional hasta hace muy pocos años, se esperaría que, por congruencia con su nueva militancia, se apersonen igualmente a la sucursal bancaria más próxima y hagan un depósito. Sobra mencionar que también obtendrían un beneficio: pueden tramitar un recibo deducible de impuestos que de algo les servirá en la declaración ante el Servicio de Administración Tributaria el próximo año. Tal vez eso les anime, acaso, a ser solidarios.
Edición: Estefanía Cardeña