Opinión
La Jornada
18/05/2026 | Ciudad de México
El sitio web Axios publicó ayer una nota supuestamente basada en “inteligencia clasificada” según la cual el gobierno de Cuba habría comprado a Rusia e Irán más de 300 drones para atacar el enclave militar que Estados Unidos mantiene ilegalmente en el territorio cubano de Guantánamo, así como supuestos objetivos navales estadunidenses e incluso puntos en Florida. El bulo se presenta con el telón de fondo de las infundadas acusaciones de Washington en el sentido de que la isla representaría una “amenaza” para la superpotencia.
Lo absurdo de la pretendida pieza informativa cae por su propio peso: en momentos en que la nación caribeña se esfuerza por sobrevivir al implacable y reforzado bloqueo que le fue impuesto por el gobierno estadunidense desde hace más de seis décadas; cuando la máxima prioridad para el gobierno y la población cubana es obtener insumos de primera necesidad, medicinas y combustible, así como paliar la grave crisis energética provocada por el bloqueo, y cuando la isla busca atenuar la asfixia económica mediante contactos bilaterales de alto nivel con Washington, lo último que podría interesarles es adquirir drones de ataque y dar así la razón a los infundios sobre su condición de amenaza a Estados Unidos.
Como lo señaló el canciller cubano, Bruno Rodríguez, la Casa Blanca construye, “sin excusa legítima alguna, día tras día, un expediente fraudulento para justificar la guerra económica despiadada contra el pueblo cubano y la eventual agresión militar”, y acusó al medio referido de promover calumnias y difundir filtraciones atribuidas al propio gobierno estadunidense. Por su parte, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío dijo que “el esfuerzo anticubano en función de justificar sin excusa alguna la agresión militar contra Cuba se intensifica por hora, con acusaciones cada vez más inverosímiles”.
Ciertamente, la insidia divulgada por Axios corresponde al patrón desinformativo con el que los medios de Estados Unidos pavimentan por tradición las agresiones militares de su gobierno contra terceros países.
Baste con recordar cómo, hace dos décadas, periódicos y cadenas televisivas y radiales se hicieron eco de la mentira de que Irak poseía armas de destrucción masiva, como preludio a la invasión y el arrasamiento de ese país árabe; o cómo, hace unos meses, medios convencionales y no convencionales de la superpotencia distribuyeron sin escrúpulos la propaganda oficial de Washington y de Tel Aviv según la cual Teherán estaba “a semanas” de fabricar una bomba nuclear, un embuste que se viene repitiendo desde hace al menos tres décadas; o cómo, en el caso de México, diversos diarios han atizado las presiones injerencistas publicando información falaz y distorsionada que presenta a México como un narcoestado, una categoría que describe más bien al propio Estados Unidos.
A contrapelo de esa y otras campañas de intoxicación de la opinión pública, los hechos demuestran que las provocaciones y agresiones violentas han partido invariablemente de la superpotencia hacia el país caribeño, y nunca en sentido contrario. Por último, si faltara un argumento para demostrar la falsedad de lo publicado por Axios, resulta meridianamente claro que si algo necesita Cuba en el momento actual es paz y que, en cambio, la administración de Donald Trump está en busca de nuevos conflictos bélicos para distraer la atención del que acaba de perder ante Irán y para remontar algo del brutal declive político en el que se encuentra.
Edición: Ana Ordaz