Opinión
Dalila Aldana Aranda
22/05/2026 | Mérida, Yucatán
El Instituto Politécnico Nacional es mucho más que una institución educativa. Es símbolo de transformación social, desarrollo científico y esperanza para millones de jóvenes mexicanos. Desde su creación en 1936, impulsada por Lázaro Cárdenas del Río, el Politécnico nació con la visión de construir un país más justo mediante la educación pública, técnica y científica. Así, el Politécnico ha brindado educación a muchos ciudadanos. Hoy cumple 90 años.
A lo largo de nueve décadas, el Poli se ha consolidado como una de las instituciones más importantes de México y América Latina. Más de 212 mil estudiantes forman esta gran comunidad, acompañada por 16 mil docentes e investigadores. Profesionistas capaces de responder a los retos tecnológicos, científicos y sociales de México.
El Politécnico ha expandido su presencia fuera de la CDMX mediante campus, centros de investigación y unidades de innovación tecnológica. Actualmente cuenta con 90 escuelas, centros de investigación y unidades académicas. Participa activamente en áreas estratégicas como ingeniería, medicina, computación, telecomunicaciones, inteligencia artificial, ciencias biológicas, marinas y energía. Entre sus sedes destacan la UPIIG, en Guanajuato, especializada en ingeniería automotriz, aeronáutica y biotecnología; y la UPIIZ, en Zacatecas, enfocada en mecatrónica, sistemas computacionales y minería. Además, el IPN ha fortalecido la investigación aplicada con centros como el CIITA en Oaxaca, dedicado a tecnologías avanzadas e inteligencia artificial. El CICATA en Altamira, en energía, medio ambiente y procesos industriales y el CICIMAR, en ciencias marinas. A través de centros de vinculación y desarrollo regional está presente en Quintana Roo, Campeche, Sonora y Veracruz con presencia en 17 estados de la República Mexicana. Su impacto se refleja en miles de egresados que contribuyen al desarrollo nacional desde hospitales, laboratorios, industrias, empresas tecnológicas, centros de investigación y gobiernos.

Foto: Dalila Aldana Aranda
Hablar del Poli es hablar de disciplina, esfuerzo, innovación y compromiso social. Es hablar de generaciones enteras que han encontrado en el Politécnico una oportunidad para transformar su vida y servir a la nación bajo su lema: “La Técnica al Servicio de la Patria”.
En este contexto de alto nivel educativo surge la Presea Lázaro Cárdenas, el máximo reconocimiento otorgado por el Instituto Politécnico Nacional a quienes representan los más altos valores de la comunidad Politécnica. Se otorga desde 1980, reconociendo la excelencia académica, la investigación y las aportaciones destacadas de estudiantes, egresados y profesores cuya trayectoria sobresale por su liderazgo, ética y compromiso con la sociedad. La entrega de la Presea es realizada en una ceremonia solemne, encabezada por el presidente de la República, el director general del IPN y el titular de la SEP. La entrega de esta presea sólo se interrumpió en los años de pandemia. Este 2026, lamentablemente año en que el Politécnico cumple sus 90 años, los Galardonados fueron notificados de manera escueta, no oficial y unas horas antes de que la ceremonia más significativa del Politécnico se cancelaba. ¿Acaso será por las movilizaciones y paros de estudiantes, docentes y trabajadores por demandas no resueltas por la autoridad del IPN?
Recibir la Presea Lázaro Cárdenas no solo significa obtener una medalla; representa el reconocimiento al sacrificio, la constancia y la dedicación de quienes convierten el conocimiento en una herramienta para mejorar a México. Cada galardonado encarna el espíritu politécnico y demuestra que la educación tiene el poder de cambiar vidas y construir un mejor futuro.
Foto: Dalila Aldana Aranda
Por ello, el 21 de mayo, Día del Politécnico, no es únicamente una celebración institucional, es el reconocimiento a una comunidad que ha contribuido decisivamente al avance científico, tecnológico y social del país. Es una fecha para honrar la historia, los valores y la grandeza de una Institución que continúa formando mujeres y hombres comprometidos con la patria.
El Politécnico representa el orgullo de México. La Presea Lázaro Cárdenas simboliza su excelencia. Y juntos reflejan la fuerza de una educación pública que transforma generaciones y construye nación, con profesionistas capaces de poner “La Técnica al Servicio de la Patria”.
Huelum, Huelum, Huelum, con esta exclamación distintiva de la comunidad politécnica que transmite entusiasmo, energía y pertenencia a esta institución pública, orgullo de México le deseo larga y aún más fructífera vida. El Politécnico ha transformado generaciones y contribuido a construir la nación. Por el bien de México, las necesidades del Poli deben ser atendidas, siempre ha estado al servicio de la patria con su comunidad.
Edición: Emilio Gómez