Opinión
Felipe Escalante Tió
17/07/2026 | Mérida, Yucatán
Uno de los rasgos distintivos de la cultura yucateca, con justa razón, es su cocina. La variedad de platillos, ingredientes, condimentos y modos de servir han hecho que Yucatán en particular, y la península en general, llamen la atención por su gastronomía. Sin embargo, hay que reconocer que los postres no suelen ser tan distinguidos. Muchos de ellos tienen orígenes europeos e incluso árabes, y esto lleva a cuestionar si existe una repostería regional.
Si bien existen preparaciones muy tradicionales de dulces “de caldo”, que aprovechan frutas y vegetales, el gusto por el azúcar es relativamente reciente; con todo y que Yucatán tuvo una industria más o menos importante durante la Colonia, el siglo XIX y principios del XX. El origen de la pastelería y elaboración de postres muy probablemente se hizo popular a mediados de la centuria pasada, más que nada porque los grandes consorcios se encontraban buscando mercados.
Un indicio de lo anterior es una nota encontrada en el semanario La Caricatura del 19 de marzo de 1949, titulada “Rotundo triunfo de las cátedras de repostería”, que en seguida abundaba: “Productos Nestlé (México) S. A. tiró ‘ases’ y está con el cubilete en la mano”. Se trata de una noticia totalmente editorializada, pues es notorio que la redacción de la revista tomó partido por la labor de la empresa desde un principio, pues comienza señalando que “En las grandes urbes del mundo civilizado, inclusive nuestra bella ciudad de México, los gobiernos tienen departamentos especiales, en los que el público, y sobre todo la mujer, adquiere conocimientos del difícil arte de la repostería; en nuestro medio, donde carecemos de muchas cosas útiles en verdad a la colectividad, nadie se ha preocupado de estas enseñanzas que a muchos hogares pobres llevan la manera práctica de buscarse el sustento diario”.
En unas cuantas líneas, La Caricatura puso de relieve parte de su ideal de gobierno -que tuviera un área para que el público adquiriera conocimientos útiles -, el papel de las mujeres en la economía y una crítica al régimen, que seguramente le tocaba más al que concluía, encabezado por Lázaro Cárdenas, que al que comenzaba, de Manuel Ávila Camacho.
Dada la situación internacional, con Europa sumida en la Segunda Guerra, la Nestlé y otros tantos consorcios mundiales desarrollaron estrategias para acceder a nuevos mercados, como el mexicano y el yucateco en particular. La nota continúa haciendo saber que la empresa, “con visión clara del momento que vivimos, inauguró, en sus oficinas de esta ciudad [Mérida], a cargo de los correctos caballeros Mauricio Gaillard y Mario Défago, cursos de repostería con fórmulas contenidas en un interesante y bellamente impreso folleto: Postres Nestlé. Las demostraciones estuvieron a cargo de una distinguida dama yucateca, verdadera experta, la señora Benita Martínez de Peón”.
Los cursos consistieron en tres demostraciones diarias, a las nueve de la mañana y a las dos de la tarde, y según refiere la nota, acudieron damas de todos los círculos sociales, algo que se confirma con la fotografía que acompaña la nota, en la que se observa a un numeroso grupo de mujeres, varias de ellas con un folleto entre las manos, que debió ser el recetario de postres.
Ahora, parte de lo interesante de las demostraciones fue que “los postres hechos por la señora Martínez de Peón, con los insustituibles materiales ‘Nestlé’: leche condensada, crema, etc., etc., eran sorteados entre la bella concurrencia”, y en seguida la nota procede a dar la lista de las agraciadas, con el dulce que les tocó en suerte, y su domicilio. En la lista, lo mismo aparecen apellidos de la “casta divina” que mayas, por lo que el semanario no mentía al decir que estaban presentes damas de todos los círculos sociales. La enumeración es la siguiente:
“Esperanza Escalante de Aguilar, Pastel Chaflán, calle 58 núm. 475; Hilda Alcocer, el mismo, 15 núm 202 (Colonia Miraflores); Nelly Rosado, pan de levadura, 68 núm. 502 A; Ada Lucy Peraza, mismo postre, 69 núm. 525; Amelia Pérez Peniche, idéntico postre, 21 núm. 118 (Itzimná); Rosa María Casares de Zapata, panqué Nestlé, 67 núm. 511; María del Carmen Be Pérez, mismo postre, 81 A., núm. 521; Gilda Cervera Ferráez, torta nupcial, 66 núm. 483; Aida Palma, mismo postre, 51 núm. 515; Concepción Tejeda de Magaña, empanaditas “Nestlé”, 66 núm. 427; Dolores Góngora, idéntico postre, 57 núm. 405; Mercedes Torre, Rosca a la Vienesa, 65 núm. 504; Olga de la Garza, el mismo postre, 55 núm. 414; Noemí Vales, mismo postre; 66 núm. 495; Elda Ofelia Ruz S., idéntico postre, 64 núm. 467; Felícitas Angulo, Bizcochitos “Nestlé”, 21 núm. 109 (Umán); Aída Manuela Ríos, idéntico postre, 65 núm. 535; María Teresa Rodríguez, Pastel de Chocolate, 64 núm. 383; Rita María Navarrete, el mismo postre, 57 núm. 401; Felisa Barragán de Lejeune, Molde Supremo de Frutas, Avenida “Nachi Cocom”, 497 B.; Fausta Urcelay Vda. de Sarlat, el mismo postre, 21 núm. 100 (Itzimná); Esther Zavala Valencia, Gelatina Tricolor, 67 núm. 552; Emilia Ojeda, el mismo postre, 52 núm. 447; María Arjona Novelo, Postre Ilusión, 58 núm. 606; Zoila Rosa Quintal, el mismo postre, 81 núm. 559 B; Mercy Méndez de Espejo, Avenida Joaquín Ancona Cámara N° 403 B., Bocadillos de dátil y nuez; Margarita García Pinto, idéntico postre, 55 núm. 557; María Francisca Pacheco, Galletas Japonesas, 42 núm. 536; Gertrudis Esquivel, Helado Cailler, 45 núm. 503; Rosario Soberanis, el mismo postre; 88 núm. 517; Lilia Araceli Díaz, Polvorones de naranja, 53 núm. 460; Ermelinda Sosa de R., Duquesitos “Nestlé”, 62 núm. 385; Guadalupe Cetina, el mismo postre, 50 núm. 558; María Tec Carrillo, Queso Flan, 57 núm. 484; Carmen Amaya, el mismo postre, 59 núm. 395; Celia Peniche, Pastelitos de Chocolate, 70 núm. 458; María González, el mismo postre, 69 núm. 578 B.; Susana Bastarrachea, Turrón de Yemas, 53 núm. 531 A.; Margarita Palma, Tamales “Nestlé”, 59 núm. 389; Ana María Couoh de Patrón, el mismo postre, 44 núm. 498; María Regil Vda. de Bolio, idéntico postre, 59 núm. 630 A.; María Jesús Juanes Ponce, el mismo postre, Avenida Colón núm. 193; Dolores Vera, idéntico postre, 70 núm. 465; Cristina Alpuche, el mismo postre, 62 núm. 381; Esperanza Peón de Rodríguez, Carlota de Frutas, 35 núm. 526; Yolanda Castro Arias, el mismo postre, 62 núm. 497; Elsy Pacheco, Rosquitas Rosa-Luz, 19 núm. 202 (Colonia “García Ginerés”); Aida Medina Quijano, las mismas rosquitas, 41 núm. 432 A.”
Con toda seguridad, algún nombre y dirección resultan familiares. Probablemente en estas demostraciones comenzaron varios emprendimientos femeninos de larga duración, que terminaron siendo el sostén de un hogar. Pero esa, esa es muchas historias de mujeres de las que se habla poco y fueron la roca firme en muchas familias.
Edición: Estefanía Cardeña