Opinión
Felipe Escalante Tió
28/08/2026 | Mérida, Yucatán
El gremio periodístico es como cualquier otro de actividades profesionales: existen los celos, circulan chismes acerca de quienes están en tal o cual medio, y sobre todo surgen rivalidades en todos los niveles: tanto en el área reporteril como entre quienes toman o crean imágenes, incluso entre quienes se encargan de diseñar las páginas. La competencia es real, y la historia ha dejado testimonios de que, en ciertas épocas, ésta no fue precisamente amistosa. Al contrario, las rivalidades llegaron a extremos violentos.
También, hay que decirlo, los conflictos de mayor gravedad se han desatado en épocas en las que el gobierno ha querido intervenir en los medios o se da la situación contraria: cuando son estos los que pretenden dictarle la agenda a las autoridades, por sentirse respaldadas por parte del poder económico.
En agosto de 1922 se dio por arreglado un desacuerdo entre el gobernador de Yucatán y un periodista, de la cual se encuentran algunas notas en el diario El Popular. Se trataba de Felipe Carrillo Puerto y Carlos R. Menéndez, director de La Revista de Yucatán. Ambos habían sido, varios años antes, parte de la organización que llevó a la gubernatura al general Francisco Cantón Rosado, en 1897, y que posteriormente impulsó a Delio Moreno Cantón, tanto en 1909 como en 1911. Aquella amistad pasó a ser un enfrentamiento abierto precisamente desde que el Dragón de los ojos verdes llegó a la gubernatura.
El periódico no ofrece mayor información acerca del origen o la persistencia del enfrentamiento entre Menéndez y Carrillo Puerto, pero dedicó bastante espacio -dos ediciones con cuatro notas y una sola fotografía -a lo que pareció ser la resolución, especialmente porque intervinieron Juan Malpica, director del diario El Dictamen, de Veracruz, y Felipe Xócchihua; a la sazón, presidente y tesorero de Prensa Asociada de los Estados, organización a la que la academia de debe un estudio histórico, pero eso es otro cantar.
Menéndez había sido ya presidente de Prensa Asociada de los Estados, y volvería a serlo en otras ocasiones, mientras que Carrillo Puerto perteneció a ella un breve período. Según dejó saber El Popular, Malpica y Xócchihua hicieron un viaje ex profeso para mediar entre sus compañeros.
Tras el encuentro entre gobernador y periodista, del cual resultó un arreglo satisfactorio para ambos, según la nota, la Liga de Periodistas del Sureste ofreció un banquete en el Gran Hotel en honor a los directivos de Prensa Asociada de los Estados. Debe aclararse que también existía la Asociación de Periodistas de Yucatán, pero la Liga era la que estaba integrada al Partido Socialista del Sureste.
Así, la noche del 21 de agosto de 1922 se dio un banquete y también el encuentro (pacífico) entre miembros de organizaciones adversarias, mandando la señal de que también habría una tregua entre ellas. Precisamente El Popular dio cuenta de esa reunión, dedicándole la única fotografía que publicó respecto a la visita, la conferencia entre Menéndez y Carrillo Puerto, e incluso de la que sostuvo su personal con Malpica y Xócchihua.
La cena, según indica la fotonota “La significativa fiesta de anoche”, fue en honor de los periodistas visitantes, y al Gran Hotel asistieron tanto Carrillo Puerto como Menéndez, como invitados de honor. Además se encontraban “Aurelio Velázquez, Secretario de la Liga de Periodistas del Sureste, José Valencia de G., Tesorero de la misma y Gerente de la “Imprenta Mayab, S. A.”, Emilio Patrón, Administrador de este Diario [El Popular], Alberto Polanco Salazar, Jefe de Información del mismo; Aurelio Granier Roca, Carlos Duarte Moreno, Francisco Duarte Cicero, Filiberto Burgos Jiménez, José S. Osorio R., Augusto Molina Ramos, Francisco Zárate, Eliézer Trejo Cámara, Waldemaro Cantón Sávago, Marciano Marín y Manuel Magaña Gamboa”.
Líneas más adelante, se indica que Duarte Cicero habló en nombre de la Asociación de Periodistas de Yucatán, habiendo deseado que la estancia de los visitantes hubiera sido grata.
Además del encuentro, que “se desarrolló en un ambiente de franca cordialidad, lo que demuestra el anhelo que existe de forjar entre todos los elementos que luchan en la prensa, un fuerte y noble lazo de solidaridad”, dejando entrever que disminuiría la tensión entre el gobierno socialista y La Revista de Yucatán, así como entre los sectores de la sociedad que se habían enfrentado con motivo de la dirección que tomaba la administración carrillista, quedaba pendiente qué podían decir los periodistas, lo que será materia de la próxima colaboración, porque es tema de otra nota, en el mismo periódico.
Edición: Emilio Gómez