Opinión
Cristóbal León Campos
07/09/2026 | Mérida, Yucatán
El nuevo ciclo escolar que ha comenzado es la oportunidad de continuar con la transformación pedagógica que inició con la implementación de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) como política pública, reactivando las comunidades escolares y de aprendizaje que reavivan el movimiento sociocultural que representa la educación, cuyo eje motor es la generación de pensamiento crítico, partiendo del conocimiento propio, comunitario y ancestral, rompiendo con el paradigma neoliberal del saber cómo propiedad elitista y privada, y retornando a las raíces profundas que sustentan a nuestra nación.
La profundización de la NEM en el país debe hacer frente al reto de responder a las necesidades particulares de las diversas regiones estatales y comunitarias, y al mismo tiempo continuar con la transformación nacional, el diálogo entre lo particular y lo general ha recobrado un significado muy importante ya que se requiere saber equilibrar desde la política pública el avance educativo mientras cada comunidad educativa y de aprendizaje traza su propio derrotero para andar con la problematización de la realidad que, desde una lectura inclusiva, de voz a todos los sujetos involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje, lo que en los hechos representa dar su lugar a las madres y padres de familia, las y los docentes, las infancias y las juventudes, así como a la parte directiva de cada centro escolar, pues es en la comunión de ellos donde nace y se sostiene la comunidad educativa.
En esta reactivación de la vida escolar y pedagógica, es también de importante considerar la proliferación de más espacios de escucha dialógica entre docentes, no solo en cada Consejo Técnico Escolar (CTE), sino de igual forma mediante la apertura de foros, coloquios, congresos y ciclos de conferencias que den pauta a la profundización del quehacer magisterial; asimismo, a través de la generación de materiales educativos críticos y propositivos, con especial énfasis en el análisis y reflexión de los avances, retos y propuestas para una mejor y mayor recepción docente e implementación en las comunidades educativas de la NEM, velando por la transversalidad que sus siete ejes articuladores facultan, al igual que sus cuatro campos formativos que hoy son una ruptura paradigmática frente a la educación tradicional que aún persiste en algunos sectores por la anquilosada mirada de grupos conservadores.
La propuesta transformadora de la NEM es compleja porque su finalidad no se encuentra en la numerología de las calificaciones ni en las estadísticas de pruebas neoliberales que miden la educación como si se tratada de un ramo más de la producción económica, y es que no olvidemos que justamente términos como las competencias tienen su origen en la lógica sistémica de consumo-producción, sino que la NEM lo que busca es coadyuvar a formar nuevos seres humanos, con una mirada del mundo que no se rija por la individualidad ni por la ganancia, y que sí tenga sus bases en el reconocimiento de la diversidad, la equidad, la interculturalidad y el derecho de toda persona a ser y estar en el mundo según su forma particular de leer la realidad, con el justo balance del respeto y la armonía social.
La NEM es una propuesta humanista, sus bases filosóficas están en la tradición de pensadoras y pensadores de la pedagogía crítica que se atrevieron a mirar más allá del orden impuesto y generaron un conocimiento propio, pero no como un acto individualista y ególatra, sino como una forma de contribuir al mejoramiento humano, por eso las corrientes intelectuales que nutren a la NEM son mal vistas por los sectores conservadores, ya que el cuestionamiento que hacen es a las formas de opresión que durante muchos, pero muchos años, enajenaron y alienaron a los seres humanos para mantener un statu quo que permitió a los sectores conservadores la destrucción y el saqueo de la nación, así como la imposición de una forma de ver el mundo alejada de la realidad y disociada de las necesidades del pueblo que durante el periodo neoliberal sufrió las más atroces formas de violencia y desprecio.
La NEM es pedagogía y compromiso, un binomio indisoluble, pues su raíz está en las comunidades que con su ecología de saberes dan sentido a la existencia, y que han resistido al paso del tiempo dialogando con la universalidad de conocimientos, y también está en la necesidad de continuar el camino de sociocultural de renovación, y ante ello, en Yucatán, nos hemos comprometido con un Renacimiento Pedagógico que acompañe las transformaciones educativas propuestas por la NEM, al igual que los cambios sociales presentes y futuros; siempre para el bienestar de la humanidad.
Edición: Ana Ordaz