Opinión
La Jornada Maya
30/09/2026 | Mérida, Yucatán
Con la instalación de los consejos locales del Instituto Nacional Electoral (INE), arrancó formalmente el proceso electoral 2027, el cual implica la renovación de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, 17 gubernaturas, 32 congresos locales y alrededor de 2 mil 477 ayuntamientos. Una vez más, se anticipan como las elecciones más grandes de la historia de México, pero esto es por la cantidad de votantes que se espera acuda a las urnas.
Cabe mencionar que originalmente estaba previsto que el 6 de junio de 2027 se eligiera también a los nuevos integrantes del Poder Judicial de la Federación y los Poderes Judiciales estatales, comicios que quedaron pospuestos hasta 2028, pero que en caso de haberse incluido en el proceso recién iniciado habrían hecho aún más larga la jornada, por la cantidad de boletas a utilizar. Igualmente, tampoco se incluyó la revocación de mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Y de nuevo, pareciera que el reto de los procesos electorales en México es alcanzar un nivel mínimo de credibilidad, mas no necesariamente la eliminación de las variables que conducen a cuestionar los resultados. Por lo pronto, el INE ya anunció la cantidad de casillas que pretende instalar el 6 de junio, que con toda seguridad rebasará las de 2024. Igualmente, el organismo ha dado a conocer la estructura humana de la que dispondrá, en cuanto a capacitadores asistentes y supervisores electorales, quienes se encargarán de capacitar a quienes serán funcionarios de casilla.
Pero es necesario separar la votación de la campaña. En gran medida, las anomalías que se daban durante la primera disminuyeron enormemente en las últimas décadas. A esto ha contribuido la publicación previa de la lista nominal de electores y la credencialización de estos. Sin embargo, en los actos de proselitismo continúan presentándose situaciones que, por lo menos, levantan sospechas.
Oficialmente, los partidos aún no han presentado candidaturas; incluso apenas debieran estar en los procesos para definirlas. Sin embargo, figuras como “coordinadores de la defensa de la 4T” ya dan de qué hablar con respecto a su función y visibilidad. Y sí, bien podría argumentarse que estas designaciones son actos sumamente anticipados de campaña; pero tampoco puede decirse que tienen asegurada la exposición hacia la ciudadanía y que no puedan darse modificaciones en los próximos días, aunque esto parece ser ya una decisión tomada.
Habrá que seguir los procesos en los 17 estados donde se renovará al titular del Ejecutivo, ya que los nombramientos de coordinadores resultaron, en algunos casos, sorpresivos, lo que a primera vista puede parecer un resquebrajamiento en el aparente carácter monolítico de Movimiento Regeneración Nacional (Morena). Las inconformidades no estarían solamente entre los liderazgos locales. También profundizarían la división entre fundadores del partido y los “chapulines”, provenientes de otros organismos.
Independientemente del consenso, o falta de éste en Morena a nivel estatal, también debe reconocerse que la oposición no ha podido integrar una propuesta realmente alternativa al proyecto de la 4T; es decir, una que no se limite a retornar al pasado, alegando que la ciudadanía puede amarlos u odiarlos, pero ellos “sí saben gobernar”. Si éste es el panorama, el reto será que la ciudadanía acuda a las urnas el 6 de junio.
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Edición: Estefanía Cardeña