Opinión
Mauricio Dardón Velázquez
19/10/2026 | Mérida, Yucatán
En la madrugada del pasado 11 de septiembre, un grupo proiraní de Irak lanzó un ataque con misiles contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, que atraviesa la Península Arábiga, lo que obligó a Riad (capital saudí) a un cierre indefinido. Ese oleoducto transporta entre 4 y 5 millones de barriles diarios, lo que representa entre 4 y 5 por ciento del suministro mundial de crudo. Se trata de la única ruta de exportación petrolera que tiene Arabia Saudita para evitar el estrecho de Ormuz, por lo que su cierre constituyó una grave amenaza económica para este reino, que es el principal exportador de crudo del mundo.
El 12 de septiembre el grupo chiíta proiraní de los Hutíes (cuyo nombre oficial es Ansar Allah), que gobierna más de la mitad de
Yemen, incluida su capital Saná, lanzó una gran ofensiva militar y rápidamente se apoderó de la costa yemení del mar Rojo, incluida la isla Perim, así como de las Islas Hanish, ubicadas en el centro del estrecho de Bab al Mandeb. Con ello, los Hutíes pudieron controlar dicho estrecho, un corredor marítimo que conecta el Golfo de Adén con el Mar Rojo y el Canal de Suez, por donde pasa un 25% del comercio mundial.
Ante este panorama, el 2 de octubre Arabia Saudita y sus aliados yemeníes lanzaron una contraofensiva armada. Con el apoyo aéreo de unos 100 aviones de combate saudíes lograron recuperar áreas estratégicas como la ciudad de Dubab, ubicada al norte del estrecho de Bab el-Mandeb. Según fuentes en Riad se ha logrado la destrucción de más de 130 objetivos militares hutíes y han recuperado Moca, Dhubab y otras posiciones, aunque los Hutíes niegan esto.
El 5 de octubre se realizó en Riad una reunión extraordinaria entre Arabia Saudita, Turquía y Paquistán, en la cual decidieron activar el Pacto de Defensa Tripartita de La Meca, y nombraron al Teniente General retirado paquistaní Nauman Mahmud como Primer Secretario General, por un periodo de tres años. Los aportes de cada país para el Pacto de La Meca son: Arabia Saudita recursos financieros y una importante fuerza aérea; Turquía grandes fuerzas armadas y una industria militar desarrollada; y Pakistán una importante capacidad militar y es la única potencia nuclear de mayoría musulmana. El Pacto aún no ha sido ratificado por el parlamento turco, por lo que este país no puede aplicarlo legalmente a nivel internacional.
La activación de facto del pacto trilateral se convirtió en el primer ensayo real de una nueva arquitectura de seguridad regional que, en los hechos, abiertamente se deslindó de la seguridad ofertada por EU. Es una herencia y fruto directo de la insensata guerra de Trump y Netanyahu contra Irán.
Como represalia a la ofensiva saudí, las fuerzas Hutíes lanzaron sendos ataques con misiles balísticos y drones contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid en Riad.
Según la experta en geopolítica de Oriente Medio, Susana Mangana Porteiro, citada por France 24 el 15 de octubre, la superioridad militar convencional (de Arabia Saudita) no garantiza la victoria frente a un adversario que domina la guerra asimétrica: “Riad dispone de una aviación moderna, sofisticados sistemas antiaéreos y recursos militares muy superiores, pero los rebeldes Hutíes han desarrollado capacidades para emplear misiles y drones, dispersar sus plataformas de lanzamiento y aprovechar las características del territorio montañoso yemení (…) La estrategia hutí busca compensar su inferioridad militar mediante la explotación de vulnerabilidades económicas”. Por ello, recientemente los Hutíes lanzaron fuertes ataques que alcanzaron diversas infraestructuras de la importante petrolera estatal saudí Aramco, que provocó un gigantesco incendio. Esta empresa es el pilar central de la economía saudí, ya que se trata de la mayor productora de crudo del mundo.
Ignacio Montes de Oca, analista en Relaciones Internacionales, citado también por France 24, señala que "la estrategia hutí es una copia de la iraní: provocar el máximo daño posible al adversario al tiempo que ataca la economía internacional con la intención de convertir un conflicto militar en un ajedrez político y económico global".
Los combates entre Arabia Saudita y los Hutíes continúan mientras que el esquizofrénico Donald Trump se siente tentado a intervenir en el conflicto, pero todos sus asesores le aconsejan no iniciar una nueva aventura militar frente a las próximas elecciones: algo así como “remember the war against Iran, old man”.
Edición: Ana Ordaz