Opinión
La Jornada
23/10/2026 | Ciudad de México
Los representantes de los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Somos en el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) dijeron que la consejera presidenta, Guadalupe Taddei, debe renunciar si no comprueba su inocencia ante el presunto conflicto de intereses con proveedores del órgano. Se refieren a la aparición como apoderado legal de una empresa proveedora del INE de Octavio García, nombrado por Taddei director ejecutivo de Administración del instituto el año pasado, así como a su relación con José Alfredo Hernández Casillas, empresario del conglomerado de productores y comercializadores de materiales electorales como Cajas Graf, Corporativo ZEG y Litho Formas, entre otros.
En respuesta a los señalamientos, la consejera presidenta ha sostenido que no tiene empresas “favoritas” y acusa a los partidos políticos de pretender desestabilizar al órgano. Según indicó, las firmas cuestionadas trabajan con el instituto desde 2019, cuatro años antes de que ella lo encabezara. Insistió en que las descalificaciones a su persona proceden de “actores políticos, otras de personas que conocen bien esta institución, porque incluso tuvieron la oportunidad de desempeñar responsabilidades en ella” y aseguró que “no vamos a claudicar ante presiones ni ataques; tampoco vamos a abandonar nuestras responsabilidades para entrar en disputas personales”.
La mención a “personas que conocen bien esta institución” fue una referencia a Marco Antonio Baños, quien formó parte del Consejo General en la época en que lo presidía el hoy comentarista de derecha Lorenzo Córdova Vianello y que en la actualidad representa a Somos, en el mismo lado del espectro político. En el mismo partido militan Edmundo Jacobo Molina, secretario ejecutivo de IFE-INE durante casi 15 años; Leonardo Valdés Zurita, ex consejero presidente del IFE; Rodrigo Morales, ex consejero del IFE y del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), y Carlos Ferrer Silva, ex responsable de la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral del INE. Estos árbitros convertidos en jugadores son la quintaesencia del conflicto de interés, por lo que sus denuncias contra Taddei no pueden verse como exhortos a favor de la legalidad, sino como mero revanchismo de un grupo faccioso desplazado.
La representación priísta ante el INE no está menos desacreditada que la de Somos. Se trata de Carlos Gutiérrez Mancilla, diputado de conducta porril que enfrenta un proceso disciplinario por sus ataques contra dos compañeros legisladores. Además, ambas formaciones comparten el encontrarse en la sima de las preferencias ciudadanas rumbo a los comicios del año entrante: el tricolor cuenta con apenas seis por ciento de simpatías, mientras el engendro de Claudio X. González se enfila a perder el registro al no superar uno por ciento de apoyo. Con este telón de fondo, el golpeteo hacia Taddei parece un intento de ensuciar unos comicios en los que se saben perdedores.
Con todo, la falta de credibilidad de sus adversarios no exime a la consejera presidenta de la responsabilidad de esclarecer todos los señalamientos, transparentar el uso de los cuantiosos recursos públicos manejados por el INE y despejar toda sospecha en torno a la asignación de contratos. Sólo de este modo el instituto podrá organizar y calificar el proceso electoral sin sombras sobre su labor.
Edición: Ana Ordaz