Opinión
Gustavo Gerardo Suárez
05/11/2026 | Mérida, Yucatán
De la escena íntima de la Ciudad de México al reconocimiento internacional. Ese ha sido el viaje de WILMA, el unipersonal escrito y dirigido por Itzhel Razo que acumula más de 150 funciones en siete países y que ahora llegará a Asia para presentar en Singapur una historia arraigada en Yucatán.
La obra recibió en la Ciudad de México el Premio ACPT a Mejor Monólogo, otorgado por la Asociación de Críticos y Periodistas Teatrales, uno de los reconocimientos más consistentes y respetados del teatro mexicano. Un premio que, como suele ocurrir, se convirtió en plataforma de proyección internacional, y la proyección llegó: en 2025, WILMA ganó el Premio Dora Mavor Moore (la versión canadiense del Tony) a Mejor Producción Internacional en Toronto, Canadá, consolidando a Porta Teatro en el circuito mundial.
WILMA es un monólogo autobiográfico con toques de ficción, teatro físico y danza. Trata de una niña pelirroja que crece en un pueblo cerca de Mérida, Yucatán, como extranjera en su propia tierra. La niña sufre dos huracanes con el mismo nombre: su abuela y el meteoro acaecido en el año 2005, ambos compartiendo nombre y efectos destructivos. La abuela, con su clasismo, impide a la niña integrarse a su entorno; el huracán, uno de los peores de la historia, azota con gran fuerza la península. Al final, dos catástrofes, una social y una natural, y sus duraderas consecuencias.
En escena, Itzhel Razo cuenta fragmentos de su infancia con fotos familiares, grabaciones en maya y testimonios de la destrucción del huracán. Utiliza la obra como una venganza ritual, exponiendo el elitismo de la sociedad yucateca, el clasismo y la discriminación.
Los ACPT acompañaron a WILMA desde sus primeras apariciones en escena: la temporada en el Teatro El Milagro de la Ciudad de México y su participación en el Festival de Monólogos “Teatro a Una Sola Voz”. En Saltillo presenciamos la función; recordamos al público sin entender que la obra ya había terminado cuando Razo yacía dentro de una pequeña pecera. La obra fue considerada en la elegibilidad de la asociación rumbo a sus premios cuando modificó en más de un 70 por ciento sus esquemas de producción gracias a EFITEATRO. Ese año fue nominada en la categoría de monólogo (ahora unipersonal), resultando ganadora en una memorable ceremonia llevada a cabo en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.
¿Quién es Itzhel Razo?
Detrás de WILMA está una de las creadoras más singulares de su generación. Itzhel Razo es dramaturga, directora escénica, actriz y coreógrafa yucateca, egresada de la Licenciatura en Literatura Dramática y Teatro de la UNAM. Su poética nace en la intersección entre cuerpo, memoria, mito y autoficción, donde lo íntimo dialoga con problemáticas urgentes: la violencia, el género, el linaje y las estructuras de poder.
Su formación es tan híbrida como su teatro: danza contemporánea en el CENADAC, estudios en la Universidad de Dankook en Corea del Sur y una beca del Gobierno de Indonesia para especializarse en danza, música tradicional y teatro de sombras en Bali. Experiencias que atraviesan profundamente su aproximación al teatro ritual y a lo que ella llama dramaturgia corporal.
Es fundadora de Porta Teatro, compañía con la que ha desarrollado su trayectoria nacional e internacional, y ha sido beneficiaria de los principales apoyos a la creación en México: EFITEATRO, EFIDANZA, Fomento y Coinversiones Culturales, ENARTES y Jóvenes Creadores del SACPC.
WILMA es la síntesis de todo eso: un cuerpo que recuerda, un mito que se hace presente y una mujer que resiste y está lista para emprender una nueva gira, en esta ocasión hasta las lejanas tierras de Singapur, por lo que su vigencia y potencia se acrecientan y la posicionan como una de las puestas en escena mexicanas más globales de los últimos años.
Gustavo Gerardo Suárez es director de la Asociación de Críticos y Periodistas Teatrales.
Edición: Estefanía Cardeña