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Nostalgia por los salones de baile evoca la OSY con 'Danzón No. 4' de Márquez

Anuncian el retorno de conciertos presenciales en el Peón Contreras a partir del 6 y 8 de noviembre

Jesús Mejía

Con las claves, el piano y fagot, la orquesta inició el ritmo sensual, pero también la evocación al pasado, la nostalgia, y tocó al clarinete y a la trompeta con sordina poner la melodía y ese toque propio del que fuera uno de los más populares bailes finos de salón en México: el danzón.

En el entorno de una memoria colectiva que se resiste a morir, la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) reanudó este fin de semana los conciertos presenciales con la interpretación del Danzón No. 4 del sonorense Arturo Márquez, el más apasionado exponente de este género con enfoque orquestal, del que ha creado ocho obras que ya forman parte del catálogo musical de las sinfónicas del país y del extranjero.

Compuesto por encargo del Festival Internacional Cervantino en 1996, el Danzón No. 4 llevó a parte de los oyentes a los salones de baile de los años 60 y 70 de Mérida, Veracruz y la Ciudad de México, los cuales recreaban a las parejas de pipa, guante y zapatos de tacón con la música del cubano Acerina y su Danzonera.

Arturo Márquez disfrutó de sus andadas al Salón Colonia de la Colonia Obrera de la capital del país y, de melodías como Nereidas y Teléfono a larga distancia, entre muchas otras, compuso música orquestal con el ritmo acompasado y las formas melódicas de un género cargado hoy de reminiscencias y recuerdos de un México que ya se fue.

 

Foto: OSY

 

Con este danzón, la orquesta reabrió por fin las puertas del teatro Peón Contreras a los conciertos presenciales tras el cierre de ocho meses del recinto por efectos de la pandemia de nuevo coronavirus, que obligó la cancelación de todo tipo de encuentros artísticos y culturales en el mundo.

Para esta ocasión, las autoridades del Fideicomiso Garante de la OSY permitieron, en un acto de gratitud, el ingreso a las personas que aportaron a la orquesta el importe del resto de los conciertos adquiridos mediante abono de la temporada anterior y que no se realizaron o fueron interrumpidos por el flagelo de la enfermedad.

Margarita Molina Zaldívar, presidenta del Patronato de la OSY, en un breve mensaje, expresó su gratitud al apoyo de la concurrencia a la institución cultural y manifestó su reconocimiento al fundador de la orquesta, Adolfo Patrón Luján, fallecido el pasado 11 de abril, con la seguridad de la agrupación artística continuará la senda de la difusión de la música de concierto con el apoyo de su público.

También enalteció en su intervención a los médicos en su día, sobre todo por estar en primera línea en la lucha contra el nuevo coronavirus.

La reapertura trajo consigo la buena noticia de que a partir de los próximos días 6 y 8 de noviembre los conciertos serán presenciales, aunque con una menor concurrencia para cumplir con las normas sanitarias de sana distancia y de protección a los espectadores.

La velada musical también constituyó un punto de encuentro con un invitado especial, el chelista mexicano César Martínez Bourguet, ganador de premios internacionales de interpretación para chelo en Italia, Armenia y Estados Unidos, quien tocó como solista el Concierto en Do mayor para ese instrumento de Franz Joseph Haydn, una obra hallada en 1961 tras dos siglos de su creación, oculta celosamente en los archivos del Museo Nacional de Praga.

 

Foto: OSY

 

Pese al torrente de arpegios y sucesión ininterrumpida de notas que obliga la partitura, sobre todo en el tercer movimiento, el allegro molto, el concertista resolvió las dificultades técnicas y salió airoso del diálogo musical con la orquesta dirigida por Juan Carlos Lomónaco, lo que devino en reconocimientos y aplausos del público asistente.

El broche de oro correspondió a la Sinfonía No. 2 de Ludwig van Beethoven, cuyo 250 aniversario de su natalicio en este 2020, preparado con múltiples conciertos y ciclos de sus obras en todo el mundo, fue afectado por la pandemia del COVID-19, que obligó a los cierres de los teatros y salas de concierto del orbe.

La OSY había programado en la temporada anterior diversas oberturas, conciertos para piano y sinfonías, entre ellas la famosa Novena Opus 125, incluso una presentación a fines de marzo en el Teatro de Bellas Artes de la Ciudad de México con el Concierto Emperador y el pianista español Enrique Bagaría, pero la pandemia arrasó con los planes.

Pero la vida sigue y la OSY interpretó en la velada musical del viernes la Sinfonía No. 2 que compusiera el Sordo de Bonn en 1802, el mismo año en que escribiera su desgarrador Testamento de Heiligenstadt. A partir de un estado de ánimo abatido por su creciente sordera, el músico retomó ímpetu y fuerza y creó una obra llena de esperanza, ánimo, dispuesto a salir avante ante la adversidad.

Con gran conjunción de voluntades, Lomónaco logró una interpretación cimera y la orquesta, complacida consigo misma, recibió el tributo del público.

Los conciertos presenciales se reanudarán los días 6 y 8 de noviembre con el siguiente programa: La Suite No. 2 para pequeña orquesta de Igor Stravinsky; el Concierto para trompeta de Johann Nepomuk Hummel y la Sinfonía No. 1 de Beethoven. La entrada será limitada para garantizar una estancia segura de la concurrencia.

Edición: Emilio Gómez

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