de

del

Alberto Rodríguez
La Jornada Maya

10 de febrero, 2016

No había entendido por qué, desde que era un niño, mi tía Aurora me llamaba [i]Nohoch huevos[/i]. Hasta que, llegada la adolescencia, noté que no podía correr ni jugar futbol al ritmo de mis compañeros, pues [i]aquellos[/i] campaneaban, causándome severas molestias, incluso dolor. [i]Testicólogos[/i] eminentes diagnosticaron la imposibilidad de una cirugía. Ahora, con asombro y esperanza, he visto la llegada en avalancha de sanadores, chamanes y clarividentes a nuestra ciudad. De un periódico seleccioné a uno de ellos. Llegué a la consulta; el sujeto, que usaba un penacho de apache, con aire mefistofélico me dijo “y, bien, ¿en qué puedo ayudarte? ¿Algún amarre?. Respondí que sí; le expliqué mi problema y le prometí una gratificación si me aplicaba un efectivo amarre de huevos, de acuerdo a su experiencia. El tipo estalló, vocifero y me corrió del lugar, indignadísimo. Nunca supe el porqué.


Lo más reciente

No al sionismo en México

Se firmaron acuerdos para legalizar sectores agroindustriales israelíes en Yucatán

Cristóbal León Campos

No al sionismo en México

Transmisión de conocimientos mayas: El Píib

Cauces del Tiempo

Teresa Quiñones Vega

Transmisión de conocimientos mayas: El Píib

¿Agroecología en Quintana Roo?

Visión Intercultural

Francisco J. Rosado May

¿Agroecología en Quintana Roo?

Chihuahua, cuentas pendientes con la patria

Editorial

La Jornada Maya

Chihuahua, cuentas pendientes con la patria