de

del

Alberto Rodríguez
La Jornada Maya

10 de febrero, 2016

No había entendido por qué, desde que era un niño, mi tía Aurora me llamaba [i]Nohoch huevos[/i]. Hasta que, llegada la adolescencia, noté que no podía correr ni jugar futbol al ritmo de mis compañeros, pues [i]aquellos[/i] campaneaban, causándome severas molestias, incluso dolor. [i]Testicólogos[/i] eminentes diagnosticaron la imposibilidad de una cirugía. Ahora, con asombro y esperanza, he visto la llegada en avalancha de sanadores, chamanes y clarividentes a nuestra ciudad. De un periódico seleccioné a uno de ellos. Llegué a la consulta; el sujeto, que usaba un penacho de apache, con aire mefistofélico me dijo “y, bien, ¿en qué puedo ayudarte? ¿Algún amarre?. Respondí que sí; le expliqué mi problema y le prometí una gratificación si me aplicaba un efectivo amarre de huevos, de acuerdo a su experiencia. El tipo estalló, vocifero y me corrió del lugar, indignadísimo. Nunca supe el porqué.


Lo más reciente

El dulce ejercicio de la gobernanza

Noticias de otros tiempos

Felipe Escalante Tió

El dulce ejercicio de la gobernanza

¿Qué es el fenómeno El Niño?

Los vientos que empujan las aguas cálidas hacia el oeste se debilitan, lo que aumenta la temperatura superficial

Ornela De Gasperin Quintero

¿Qué es el fenómeno El Niño?

Donald Trump atascado en su propio laberinto

El bloqueo de Irán al estrecho de Ormuz le otorga a Teherán más dividendos políticos

Mauricio Dardón Velázquez

Donald Trump atascado en su propio laberinto

Docentes como creadores de un mundo mejor

La educación es una labor que va más allá del aula y se inserta en la comunidad

Cristóbal León Campos

Docentes como creadores de un mundo mejor