de

del

Alberto Rodríguez
La Jornada Maya

10 de febrero, 2016

No había entendido por qué, desde que era un niño, mi tía Aurora me llamaba [i]Nohoch huevos[/i]. Hasta que, llegada la adolescencia, noté que no podía correr ni jugar futbol al ritmo de mis compañeros, pues [i]aquellos[/i] campaneaban, causándome severas molestias, incluso dolor. [i]Testicólogos[/i] eminentes diagnosticaron la imposibilidad de una cirugía. Ahora, con asombro y esperanza, he visto la llegada en avalancha de sanadores, chamanes y clarividentes a nuestra ciudad. De un periódico seleccioné a uno de ellos. Llegué a la consulta; el sujeto, que usaba un penacho de apache, con aire mefistofélico me dijo “y, bien, ¿en qué puedo ayudarte? ¿Algún amarre?. Respondí que sí; le expliqué mi problema y le prometí una gratificación si me aplicaba un efectivo amarre de huevos, de acuerdo a su experiencia. El tipo estalló, vocifero y me corrió del lugar, indignadísimo. Nunca supe el porqué.


Lo más reciente

Aranceles del 100 por ciento al vino, la nueva amenaza de Trump a Francia

El presidente de EU busca que París suprima un impuesto sobre los servicios digitales

Afp

Aranceles del 100 por ciento al vino, la nueva amenaza de Trump a Francia

Irán debuta en un Mundial cargado de connotaciones políticas con un empate 2-2 ante Nueva Zelanda

La selección persa remontó dos desventajas

Ap

Irán debuta en un Mundial cargado de connotaciones políticas con un empate 2-2 ante Nueva Zelanda

Un Mundial colonizado

El deporte profesional en los países capitalistas siempre ha sido un negocio

Cristóbal León Campos

Un Mundial colonizado