Alberto Rodríguez
La Jornada Maya
10 de febrero, 2016
No había entendido por qué, desde que era un niño, mi tía Aurora me llamaba [i]Nohoch huevos[/i]. Hasta que, llegada la adolescencia, noté que no podía correr ni jugar futbol al ritmo de mis compañeros, pues [i]aquellos[/i] campaneaban, causándome severas molestias, incluso dolor. [i]Testicólogos[/i] eminentes diagnosticaron la imposibilidad de una cirugía. Ahora, con asombro y esperanza, he visto la llegada en avalancha de sanadores, chamanes y clarividentes a nuestra ciudad. De un periódico seleccioné a uno de ellos. Llegué a la consulta; el sujeto, que usaba un penacho de apache, con aire mefistofélico me dijo “y, bien, ¿en qué puedo ayudarte? ¿Algún amarre?. Respondí que sí; le expliqué mi problema y le prometí una gratificación si me aplicaba un efectivo amarre de huevos, de acuerdo a su experiencia. El tipo estalló, vocifero y me corrió del lugar, indignadísimo. Nunca supe el porqué.
La Presidenta hizo un recuento histórico de cómo México ha luchado siempre por su libertad y por la justicia
Ana Ramírez
Reitera edil el compromiso con las emprendedoras meridanas y refrenda su condición de aliada para impulsar la economía local
La Jornada Maya
El ejemplar fue trasladado a una UMA donde recibe cuidados médicos para mejorar su recuperación
La Jornada Maya
Señalan que debería destinarse a la promoción de los destinos, que fue el motivo de su creación
Ana Ramírez