Akumal, 'sumergida' en aguas negras

La planta de tratamiento registra sobrecarga diario: Melva Patricia Xiu
Foto: Miguel Améndola

Hasta aguas negras están saliendo en las tuberías de las viviendas de la comunidad de Akumal ante la sobrecarga que registra a diario la planta de tratamiento.

Melva Patricia Xiu, delegada del poblado declaró que hace un mes y medio que la problemática se agudizó.

Detalló que más de 20 camiones entran a diario, lo que causa que los líquidos residuales superen la capacidad de captación y procesamiento que tendría este sitio.

Comentó que cuando se presentaron varios días de lluvias, es cuando se intensificó el rebosamiento de aguas negras y no sólo las alcantarillas presentaron el problema, sino hasta las domicilios.

Dijo que ya han hecho las denuncias correspondientes, pero no han solucionado como debería ser este problema.

En tanto, don Felipe quien vive en frente a este inmueble denunció que la pestilencia que proviene todos los días de la planta es insoportable.

Además de lo anterior, refirió que las pipas entran hasta deshoras de la noche, que con el ruido molesta a los vecinos.

Mencionó que la problemática es tal que ha llegado al grado de que se encharcan las calles con las aguas negras, creando un ambiente de fétidos olores en la comunidad y sobre todo un riesgo para la salud.

Cabe mencionar que a principios de año, dicha planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Akumal, a través de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) y en conjunto con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), tuvo una inversión de 58.9 millones de pesos, en beneficio directo de 20 mil 500 habitantes.

Dicha planta lleva por nombre “Ak-Tun” (gruta en lengua maya) y tiene la capacidad de tratar hasta 40 litros por segundo de aguas residuales, lo que da certidumbre a la localidad con un óptimo servicio de saneamiento, que garantiza la salud pública de la población y el desarrollo sustentable de sus actividades turísticas, priorizando el cuidado y la preservación de los recursos hídricos.

 

Edición: Laura Espejo