Lilia González Moreno, Enlace Territorial del Tren Maya en el Tramo 6, Tulum-Chetumal, en representación del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), asistió a una reunión extraordinaria convocada por la asamblea ejidal de Felipe Carrillo Puerto con el objetivo de atestiguar el cumplimiento del pago de la indemnización por la carretera 307.
En la reunión, González Moreno destacó: “El 19 de julio refrendamos nuestro compromiso de pagar en los siguientes 15 días hábiles y hoy estamos aquí para cumplir con la palabra empeñada”.
En un comunicado, el Fonatur indicó que el pago se llevó a cabo con apego a la normatividad del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN), y tomando en cuenta las medidas sanitarias establecidas por la Secretaría de Salud.
Ponciano Martín Esquivel, ejidatario legalmente reconocido de Felipe Carrillo Puerto, resaltó “este problema de la carretera tiene entre 10 y 12 años; no era una ocurrencia del ejido, estábamos demandando una indemnización justa y legal que las anteriores administraciones habían ignorado. No había la voluntad política”.
Señaló que hace menos de un año, durante una visita a la localidad, el presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió a cumplir con el pago pendiente en coordinación con el director general de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons.
“Hoy nos satisface y nos alegra reconocer que el gobierno, esta vez sí ha cumplido”, puntualizó.
El pago de esta indemnización era una deuda pendiente de la administración federal derivada de la utilización de tierras de uso común del mencionado ejido para la construcción de la Carretera Federal 307.
Edición: Elsa Torres
El director de la Artec aseguró que es difícil identificar a un operador de InDrive
Jairo Magaña
El gobernador de Yucatán reiteró la disposición de la entidad en mantener la coordinación institucional
La Jornada Maya
Señala que, debido a que el turismo es el principal motor económico, la estabilidad es estratégica
Ana Ramírez
Trabajadores reportan ofrecimientos de tours apócrifos donde roban a los visitantes
La Jornada