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Ana Ramírez
19/04/2026 | Cancún, Quintana Roo
La presencia del tiburón ballena ha tenido modificaciones en el Caribe Mexicano y cada vez se les ve menos en grupos, en parte por la elevada presencia de embarcaciones que buscan captar su avistamiento, lamentó el biólogo Rafael de la Parra, especialista en tiburón ballena, quien sugirió reducir el número de permisos para esa actividad turística.
"Ya no hay esas grandes agrupaciones que veíamos hace 10 años. Ahora están como que en grupos más pequeños, separados a veces más de 10 kilómetros entre uno y otro, no quiere decir que haya disminuido el número de tiburones, sino que más bien se están adaptando o están reaccionando al acoso del turismo", reveló.
En ese caso, la sugerencia es reducir el número de permisos, porque desafortunadamente hubo una época en la que se otorgaron muchos y aunque no salen todos al mismo tiempo, sí se han llegado a observar hasta 60 u 80 embarcaciones en un solo día.
Y es que pese a que la población de esta especie se mantiene en niveles relativamente estables en el estado, han sido claros estos cambios preocupantes en su conducta social.
Las grandes concentraciones de individuos que podían avistarse hace apenas una década han dado paso a una distribución mucho más dispersa por todas las zonas tradicionales de encuentro.
Este fenómeno de alejamiento, afirmó el experto, es una respuesta directa al estrés causado por la actividad turística constante y masiva.
Los tiburones, apuntó, han optado por separarse entre sí para evitar el acoso de las embarcaciones de motor, una reacción defensiva que altera sus patrones naturales de alimentación y descanso dentro de las áreas protegidas.
Insistió en que el problema de fondo radica en la saturación de autorizaciones otorgadas por la Dirección General de Vida Silvestre y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), con más de 200 permisos vigentes para esta zona, y hasta 80 embarcaciones operando simultáneamente, lo que genera un entorno caótico para la fauna marina.
El exhorto a la autoridad es consolidar un modelo con menos visitantes, lo que mejoraría la calidad de la experiencia, permitiría cobrar tarifas más altas por un servicio premium y, sobre todo, reduciría el impacto negativo sobre los animales, asegurando que el ecoturismo sea realmente sostenible.
Asimismo, dio a conocer que la investigación del tiburón ballena ha evolucionado significativamente con el uso de nuevas tecnologías en las costas mexicanas.
El especialista, quien lidera los esfuerzos de monitoreo satelital para conocer con exactitud la ubicación y el estado de salud de estos ejemplares, indicó que han superado los fallos técnicos que durante años impedían realizar seguimientos prolongados en su hábitat natural.
"Hace cinco años comenzamos a poner unas marcas nuevas del rastreo satelital que se supone que pueden durarles hasta tres años, porque lo normal que hacíamos era colocarlas en la piel y hasta se desprendía, entonces nunca llegaban a durar más de cinco o seis meses. Estas nuevas van atornilladas directamente en la aleta dorsal, tenemos un tiburón que sigue marcando todavía después de casi seis años de que se la colocamos", compartió.
Edición: Fernando Sierra