Foto: Cello Caruso-Turiello

Nombre científico: Ara macao
Tamaño: Entre 81 y 96 centímetros
Peso: 850 gramos aproximadamente
Distribución: Desde el sureste de México hasta Nicaragua
Periodo de incubación: 25 días.

Por décadas, la guacamaya roja ha sido uno de los símbolos más poderosos de las selvas tropicales de Mesoamérica, incluyendo a la península de Yucatán. Su plumaje escarlata y su potente vocalización la convierten en una presencia inconfundible; sin embargo, detrás de su belleza se esconde una historia marcada por la pérdida de hábitat y la presión humana. Así lo explica el biólogo Zahid J. Orozco, jefe de proyectos y procuración de fondos de la Fundación Santuario Akumal, quien subraya la urgencia de fortalecer las acciones de conservación para esta especie prioritaria en México.

La guacamaya roja corresponde a la especie Ara macao, y en Mesoamérica está representada por la subespecie Ara macao cyanoptera. Este taxón se distingue por presentar cobertoras alares amarillas con puntas azules, sin la banda verde que separa ambos colores en la forma sudamericana. Además, suele reportarse como de mayor tamaño, alcanzando entre 81 y 96 centímetros de longitud total y un peso promedio cercano a los 850 gramos, aunque estas cifras pueden variar según la población y la condición de los individuos.



Foto: Dan Vickers


Su distribución natural se extiende desde el sureste de México hasta Nicaragua. En territorio mexicano, la guacamaya roja estuvo históricamente asociada a amplias extensiones de selva tropical; hoy, en cambio, su presencia es mucho más fragmentada. Las poblaciones actuales dependen de remanentes de selva alta perennifolia y selva mediana subperennifolia, así como de la existencia de árboles maduros con cavidades adecuadas para anidar.

En algunos casos, también utiliza paisajes en mosaico donde la selva se combina con áreas arboladas cercanas, siempre que exista disponibilidad de alimento. La dieta de esta especie se basa principalmente en frutos y semillas, aunque también puede consumir brotes, flores y otros recursos vegetales.



Foto: Sudomir


De acuerdo con Orozco, la alimentación de la guacamaya roja está estrechamente ligada a la fenología de las plantas, por lo que varía a lo largo del año dependiendo de las épocas de fructificación. Esta relación la convierte en una especie clave para la dispersión de semillas y el mantenimiento de la dinámica del bosque tropical. En cuanto a su reproducción, la guacamaya roja mantiene generalmente vínculos monógamos, con parejas estables que pueden durar varios años.

La temporada reproductiva varía según la región, pero en Mesoamérica suele ubicarse entre los meses de noviembre y mayo. Las hembras ponen comúnmente de dos a tres huevos, que incuban durante un periodo aproximado de 25 a 26 días. Mientras tanto, el macho cumple un papel fundamental al proveer alimento y vigilar el nido, una cavidad natural en troncos de árboles grandes.

El comportamiento de la especie es tan llamativo como su apariencia. Es frecuente observarla en parejas o pequeños grupos, desplazándose a grandes alturas y realizando vuelos largos entre zonas de alimentación, descanso y dormideros. Sus movimientos diarios responden a la localización de recursos y a la seguridad de los sitios que utiliza, lo que evidencia su dependencia de paisajes bien conservados y funcionales.

A pesar de su importancia ecológica y cultural, la guacamaya roja enfrenta serias amenazas. La pérdida y fragmentación de su hábitat, la tala de árboles maduros que ofrecen cavidades para anidar y el saqueo de nidos para el comercio ilegal han provocado una disminución significativa de sus poblaciones.

Aunque su estatus de conservación puede variar entre escalas globales y nacionales, en México es considerada una especie de alta prioridad, lo que demanda esfuerzos coordinados entre comunidades, organizaciones civiles y autoridades.



Foto: Anthony Batista


Desde la Fundación Santuario Akumal, Zahid J. Orozco enfatiza que proteger a la guacamaya roja implica también conservar las selvas que albergan a muchas otras especies, como la avoceta americana (Recurvirostra americana), ave asociada a humedales que, al igual que la guacamaya, depende de ecosistemas sanos para sobrevivir. La conservación, concluye, no solo es una responsabilidad ambiental, sino un compromiso con el patrimonio natural y cultural de la región.


Como cada viernes, La Jornada Maya te invita a conocer la fauna endémica del sureste mexicano. Aquí te compartimos la colección que tenemos hasta el momento. ¡Disfrútala!

Edición: Estefanía Cardeña


Lo más reciente

Fiestas de Carmen benefician ventas de artesanos

Comerciantes registran incremento de hasta 80 por ciento en el comercio de figuras religiosas

La Jornada Maya

Fiestas de Carmen benefician ventas de artesanos

''Adoptamanía'' ofrece una segunda oportunidad a perros en situación vulnerable en Playa del Carmen

Mediante las jornadas, autoridades municipales logran colocar a 80 animales en diferentes hogares

La Jornada Maya

''Adoptamanía'' ofrece una segunda oportunidad a perros en situación vulnerable en Playa del Carmen

Garantizan nueva etapa a siete adolescentes y un bebé egresados de Casa Otoch

Las reintegraciones familiares son resultado de meses de trabajo integral en el DIF Yucatán

La Jornada Maya

Garantizan nueva etapa a siete adolescentes y un bebé egresados de Casa Otoch

La diversidad lingüística mundial está muriendo: solo se habla 10% de las lenguas existentes, alertan investigadores

Estudio destaca que las lenguas de los incas, los mayas y los aztecas sobrevivieron a los intentos de supresión por parte de los españoles

Reuters

La diversidad lingüística mundial está muriendo: solo se habla 10% de las lenguas existentes, alertan investigadores