Para los estudiantes de la escuela primaria multigrado “Francisco Gavilondo Soler”, de la comunidad de Guillermo Prieto, en el municipio de Othón P. Blanco (zona limítrofe con Campeche), los contenidos educativos no les llegarán por teléfono o internet como para muchos otros. A ellos solo les pueden ser facilitados a través de algunos padres de familia que cuentan con teléfono y se ponen de acuerdo para trasladarse a un lugar con señal.
El maestro de cuarto, quinto y sexto grado Sergio Daniel Panti Chulim, afirma que junto con otro docente han decidido implementar estrategias para que los alumnos no se queden en rezago ni mucho menos abandonen la escuela.
“Es complicado, más no imposible (…) Hemos hecho un trabajo grande los que estamos en estas zonas, porque en realidad no contamos con medios digitales, no contamos con medios como internet, computadoras o tabletas o algún programa de televisión y en realidad es una zona marginada que carece de tecnología; sin embargo hemos hecho cuadernillos y revisar los libros para sacar aprendizajes esperados y contenidos”, precisa.
¿Cómo se organizan?
Panti Chulim relata que han diseñado estrategias de organización con padres y madres de familia que cuentan con dispositivos móviles, “a través de una labor de convencimiento y solidaridad”. Los docentes se organizan un día a la semana para tratar de contactarse con los paterfamilias para saber cómo avanzan y en qué situación se encuentran.
Aunque precisa que en este lugar hay quien vende fichas de internet, también es cierto que muchos padres de familia quedaron desempleados y regresaron de Cancún o Playa del Carmen y ahora no cuentan con recursos.
El profesor señala además que tras las lluvias y escurrimientos de Campeche que dejó a su paso la tormenta Cristopher, los caminos están afectados.
Edición: Gina Fierro
Un portavoz señaló que el equipo colabora con la policía en una investigación sobre los hechos
Ap
El curazoleño aportará mucha experiencia al más alto nivel y gran conocimiento sobre bateo
Antonio Bargas Cicero
La cifra contrasta con el 16 de mayo, que registró 35 asesinatos y el 17 con 58 casos
La Jornada