Abusos a menores se cometen mediante la manipulación, asegura Claudia Martín

No existe un perfil criminal para la prevención de la violencia sexual infantil
Foto: Reuters

Las víctimas de violación y abuso sexual padecen también el silencio impuesto por su agresor, el sentirse cómplices, la vergüenza... La mayoría de los abusos no son cometidos con fuerza física sino con manipulación, engaño, amenazas y generalmente las víctimas se sienten culpables, como una estrategia del abusador para silenciarles, expone Claudia Martín, sicóloga clínica.  

La profesional explica que, al hablar de violencia sexual infantil, entendemos que un adulto o persona mayor de edad tiene una atracción hacia menores de edad. En términos sicológicos son conocidos como pedófilos.  

“Esta atracción puede ser sana, es decir, un gusto por la convivencia con los menores de edad, pero comienza a ser patológica cuando es sexual. El pedófilo es un adulto que siente una atracción sexual hacia menores de edad”, precisa.  

La sicóloga asegura que no existe un perfil criminal que como sociedad nos ayude para la prevención en cuanto a la violencia sexual infantil, no hay rasgos 100 por ciento característicos que nos ayuden a identificar a estas personas y, por tanto, puede ser cualquiera.

“Puede ser desde el tío buena onda hasta el hombre de negocios, el que siempre está bien vestido, puede ser un vecino de la cuadra, incluso sabemos que la violencia sexual infantil ocurre dentro de casa con los padres y hermanos”, explica.

La mayoría de los agresores sexuales infantiles son hombres, sin embargo, no se descarta que haya mujeres violentadoras sexuales infantiles. Claudia Martín insiste en que quien ejerce la violencia sexual hacia las infancias es una persona de confianza para el niño o la niña o dentro de la familia; esta persona utiliza como herramienta la manipulación, que puede ser desde un chantaje emocional hasta amenazas con hacer daño.

“Las víctimas son amenazadas con que no les van a creer, puede ser un chantaje que gire en torno a la seducción, es decir, el adulto trata de seducir y enamorar a este niño o niña de forma que el infante crea que está bien, pero también trabaja en el silencio con frases como ‘nadie puede saber de este amor´ o ´no se lo puedes decir a nadie´. "Obviamente esto no es culpa de los niños ni de las niñas, es entendible, es una condición de víctima pues el único culpable es el adulto”, precisa la doctora.  

En el caso particular del abuso registrado en una academia de basquetbol de la capital del estado, la sicóloga apunta que el entrenador es una figura de autoridad, por lo que juega una posición de ejercicio de poder.  

“Yo uso mal ese poder que tengo, que me corresponde en este caso como maestro, como figura de autoridad me aprovecho de esa posición en la que me encuentro para manipular a las niñas; lo que busca el violentador sexual es una debilidad con la que pueda manipular o chantajear a las niñas y esto le hace sentir la seguridad de que ellas no van a hablar”, apunta.  

La profesional de la salud mental sostiene que los menores al tener una estructura cognitiva y personalidad en desarrollo son más sensibles a ser manipulados.

Edición: Elsa Torres