Foto: La Jornada Nacional

Ayunos de ocho a 12 horas al día para inhibir las ganas de ir al sanitario e incluso usando pañales, así son las jornadas de cientos de médicos que atienden las áreas COVID-19 en Quintana Roo.

“No desayunan, no toman agua, no salen todo el día para no quitarse todo el equipo que se colocan desde la mañana”, señala la coordinadora médica del Hospital General de Chetumal, la doctora Karen Domínguez Varela, sobre la exhaustiva jornada laboral de los trabajadores de la salud desde hace más de siete meses.

La doctora, que se ha desempeñado desde el inicio de la pandemia como coordinadora médica, cuenta a detalle la jornada de las y los especialistas adscritos al área COVID. “Un día normal inicia desde las ocho de la mañana”.

Médicos, junto con personal de enfermería e intendencia, pasan todas las mañanas a la dirección del nosocomio por su equipo de protección, que consta de un uniforme quirúrgico, dos pares de botas, gorro, goggles, cubrebocas N95, una bata desechable, overol, guantes de nitrilo y un segundo par de guantes de látex para colocarse antes de ingresar al área en donde permanecerán al menos unas ocho horas y en turnos vespertinos y especiales hasta 12 horas.

“Muchos no desayunan o almuerzan y otros prefieren utilizar pañal porque así si les dan ganas no tendrían que salir y desvestirse (…) el personal no toma agua, está ahí adentro las ocho o 12 horas que les toca estar y no sale, está todo el día con el equipo de protección, que normalmente no lo usaría, pues es pesado, además del riesgo de estar con pacientes COVID”, apunta. 

En el área COVID hay pacientes intubados o en reservorio con mascarilla o bien, pacientes que ingresaron por otro padecimiento con datos sospechosos de coronavirus pero sin foco pulmonar. 

En la curva más alta de la enfermedad en la zona sur del estado los médicos atendían hasta 30 pacientes al día, por lo que el riesgo de enfermedad para el personal en caso de que el equipo se rompa u ocurra algo es alto.

 

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El personal médico que trabaja en esta área además es víctima de ataques y agresiones ante la mala información de la ciudadanía, pues familiares de los pacientes los acusan de negligencia cuando son tratados por coronavirus.

“La familia cree que se les inyecta COVID o que los ingresamos ahí para que no los vean, cuando en realidad lo que hacemos es protegernos, tanto al personal que atiende a esos pacientes como también a los demás pacientes, porque no solo hay internos por COVID, y si nosotros metemos un paciente COVID a un área que no es ponemos en riesgo a los demás, y le cuesta a las personas entender que son áreas restringidas”, explica la médico.

Karen Domínguez Varela destaca que al inicio de la pandemia hubo muchos problemas con el personal, que con la escasa información sobre el virus tenía miedo y varios debieron retirarse por pertenecer al sector vulnerable. 

Por fortuna en el Hospital General de Chetumal el número de médicos graves o fallecidos ha sido menor; no obstante, la entrevistada resalta que la ciudadanía debe entender que es una enfermedad que existe y no solamente se presenta de manera pulmonar: “incluso puede registrarse en un paciente que solo tiene dolor abdominal o una variación en la glucosa”. Por ello llama a la población a estar atenta a otros síntomas, porque el COVID puede presentarse de muchas maneras.

Manifiesta que este año el personal de salud “se ha puesto la camiseta” pese a los ataques de familiares y los propios pacientes que estaban escépticos ante la enfermedad. 

“Muchas veces no recibimos un gracias, sino agresiones o malos comentarios por parte de los familiares o pacientes, porque desafortunadamente hay mala información; siempre les recalco mucho a los familiares que deben ponerse en lugar del médico y el personal que está adentro con todo el equipo porque muchas veces están allí sin clima, con sed, con hambre, con sudor y a pesar de ello siguen ahí, están en la lucha, jamás se han rendido”, apunta.

Edición: Elsa Torres