Fallece doña Paula, reconocida partera de la zona maya de QRoo

Ayudó a nacer a "cientos" de bebés en Felipe Carrillo Puerto: Carlos Chablé
Foto: IMSS

Paula Xool Camargo, reconocida partera de la zona maya, falleció este fin de semana en Felipe Carrillo Puerto. Doña Paula, como era conocida, era parte de una familia dedicada a la medicina tradicional que ayudó a recibir a cientos de bebés, lo que le valió el respeto de la comunidad, señaló el cronista de Felipe Carrillo Puerto, Carlos Chablé.

“En esa familia destacan las mujeres, porque varias de ellas, no sólo doña Paula, cumplen con la labor de parteras. Para nosotros (en la zona maya) una señora así es como una sabia”, destacó el cronista.

De acuerdo con el entrevistado, Xool Camargo superaba los 70 años de edad y aunque nació en Petcanché, Yucatán, vivió en Quintana Roo desde hace 45 años y era muy conocida en la colonia Jesús Martínez Ross, de la cabecera municipal de Felipe Carrillo Puerto. 

“Era muy apreciada porque la labor que realizan es de sabios, sus conocimientos los van adquiriendo de generación en generación. Su familia me platica que ella recibió todo su conocimiento de sus padres”, mencionó Chablé y recordó que dos hermanas de la hoy occisa también se dedican a la partería.

Narró que de su madre, Estanislao Camargo, aprendió tanto el oficio de partera como la medicina herbolaria tradicional para curar tanto enfermedades propias de la mujer como de los recién nacidos.

Aunque dijo no contar con un estimado de bebés a los que doña Paula ayudó a nacer, menciona que estos deben ser cientos; “generalmente las personas que realizan esta labor no llevan estadísticas, es una labor muy comunitaria, humanista y desprendida de lo material en cuanto a cobro”.

En el año 2019, en el marco del Día Internacional de la Mujer, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Quintana Roo rindió homenaje a las mujeres parteras voluntarias de la zona maya, entre las que se encontraba Xool Camargo.

En esa ocasión comentó que había perdido la cuenta de cuántos partos había atendido, pero que sentía mucha emoción de que sus “ahijados” como llamaba cariñosamente a quienes ayudaba a nacer, la visitaran en su casa, lugar donde atendía los partos en una habitación de piso de cemento con lo necesario para que la mujer diera a luz, aunque aseguró que no usaba cama.

De acuerdo con el boletín del IMSS de esa fecha, ella sabía cuándo un parto debía ser atendido quirúrgicamente y cuándo ella misma podía ayudar a acomodar el producto. “Aseo todo mi instrumental, lavo mis manos y caliento leche para darle a la mamá para que tenga fuerza durante su parto”, comentó en esa ocasión doña Paula.

Edición: Emilio Gómez