Carlos Águila Arreola
La Jornada Maya
Cancún.- Pese a que en Quintana Roo no se adelantaron relojes una hora por la entrada del Horario de Verano, de manera involuntaria centenares de ciudadanos vivieron un descontrol debido a que algunos teléfonos celulares se adelantaron de forma automática.
Igual a como sucedió el 1 de febrero, cuando se adelantaron 60 minutos los relojes en la entidad, se generó confusión, y es que el llamado Horario del Sureste aún no existe en la nomenclatura internacional, lo que se espera ocurra a partir del segundo semestre del año.
Varios llegaron temprano a sus trabajos o sus compromisos; otros estuvieron preguntando toda la mañana entre familiares y amigos la hora real, y otros más manifestaron su confusión en las redes sociales.
Fue el caso de Abraham “N”, taxista que comentó que una de sus pasajeras le pidió llegar lo más pronto posible a su destino por lo tarde que era, pues pensó que era una hora más tarde cuando en realidad el horario se homologó con el del centro del país.
Por otra parte, Oscar Rodríguez llegó temprano a su empleo (en un hotel de la zona de playas) debido a que su teléfono cambió de hora de manera automática, y como ellos los usuarios de las redes sociales también manifestaron su confusión.
La Secretaría estatal de Turismo aclaró mediante un comunicado que el horario que entró en vigor el 1 de febrero se mantendrá todo el año.
De acuerdo con la modificación a los artículos 2º y 3º del Sistema de Horarios de México, actualmente en Quintana Roo opera la zona Sureste dentro del meridiano 75 Oeste, que es el horario actual.
Así, la hora que se ganó de luz natural sólo tuvo vigencia 63 días después de que el principal argumento de los impulsores–empresarios hoteleros y prestadores de servicios– fue de carácter económico, “para que los turistas tengan una hora más de sol” por la tardes, pues en invierno en Quintana Roo oscurece a las 17:00.
Más de 500 personas participaron este Viernes Santo en el viacrucis
Miguel Améndola
En la última década tuvo tres lesiones que le impidieron tener el desempeño idóneo para competir
La Jornada
En el segundo caso los efectivos se percataron del riesgo de ahogamiento por arrastramiento de la corriente
La Jornada
Sólo en Semana Santa se estima una derrama económica mayor a los 300 mil millones de pesos
La Jornada