La Jornada Maya

La literatura es para mí un destino, no un negocio: Agustín Monsreal, Premio Nacional de Artes y Literatura 2025

Para el yucateco, este reconocimiento confirma que ''el trabajo no ha sido en vano''

La literatura es para mí un destino, no un negocio: Agustín Monsreal, Premio Nacional de Artes y Literatura 2025
Foto: María Luisa Severiano

Daniel López Aguilar

Para el escritor José Agustín Monsreal Interián (Mérida, Yucatán, 1941) recibir el Premio Nacional de Artes y Literatura 2025 en la categoría de Lingüística y Literatura -el máximo galardón que otorga el gobierno de México- significa cerrar un ciclo de más de seis décadas dedicadas al cuento, a la lengua, así como a la formación de lectores y escritores.

En entrevista con La Jornada, el autor afirma que para él “la literatura no ha sido una profesión ni un negocio: ha sido un destino”. Narra que recibió la noticia en días pasados a las 7 de la mañana. Antes de que la voz al otro lado de la línea se lo informara, ya sabía que algo había cambiado.

“Qué manera de despertarlo a uno, caray”, respondió, todavía entre el sueño y la incredulidad. Se trata de un reconocimiento, añade, que confirma que “el trabajo no ha sido en vano”.

Monsreal explicó que si bien el premio lo recibe a título personal, también será a nombre de sus maestros y compañeros de ruta: Augusto Monterroso, Edmundo Valadés y Juan Rulfo, y de todos aquellos con quienes ha compartido “la pasión literaria y el gusto por el oficio”.

El escritor considera que la constancia ha sido la clave de su trayectoria. Recordó que en los 15 o 20 años recientes no ha dejado de publicar al menos un libro cada año. “Seguir con una pasión indeclinable ha rendido un fruto muy valioso”, señaló.

El jurado del Premio Nacional de Artes y Literatura destacó su “devoto y minucioso cultivo de la lengua”, así como su aporte a la formación humana y literaria de varias generaciones.

Ese vínculo profundo con la palabra tiene un origen inesperado. Hasta los siete años, contó, fue completamente mudo. “Lo único que decía era ‘cocolizo’”, recordó con humor. Creció rodeado por mujeres, escuchándolas hablar y acumulando palabras en silencio. Cuando finalmente comenzó a expresarse, lo hizo con un vocabulario que sorprendió a todos.

Aunque llegó tarde a la literatura –en una casa sin libros y sin tradición lectora–, el teatro fue su puerta de entrada. A los 21 años estudió actuación y tuvo su primer contacto profundo con los clásicos griegos.

“Con Sófocles, Esquilo y Eurípides aprendí a leer de verdad”, puntualizó. Desde entonces entendió que el lenguaje sería su principal instrumento.

En su narrativa, lo cotidiano convive con lo fantástico, lo visible con lo invisible. Explicó que su escritura nace de la confluencia entre memoria e imaginación, dos territorios que no logra separar del todo.

“La literatura no se trata de calcar la realidad, sino de inventarla”, afirmó. “Cada historia parte de un suceso mínimo que, al resonar interiormente, merece ser contado. No basta con algo agradable o anecdótico; tiene que haber un conocimiento, una exploración de la condición humana”.

Esa misma convicción ha guiado su labor de maestro y coordinador de talleres literarios durante décadas. Autodidacta, estudió sólo hasta sexto de primaria y rechaza la idea de formar discípulos a su imagen.

“Creo más en el aprendizaje que en la enseñanza”. Su objetivo ha sido contagiar la pasión por la literatura y ayudar a cada quien a encontrar su propia voz. “La satisfacción mayor ha sido ver a mis antiguos alumnos abrirse camino en las letras”.


“Narrar es un juego más serio que buscar prestigio”

Crítico de la llamada profesionalización de la literatura, Agustín Monsreal es tajante: no escribe por encargo ni para adaptarse a modas o concursos. “Hay quienes tienen algo qué contar, pero no algo qué decir”. Para él, la escritura es “un juego mucho más serio” que la búsqueda de prestigio o reflectores.

Aunque ha vivido la mayor parte de su vida en la Ciudad de México, Yucatán sigue siendo su raíz imaginaria. De la cultura maya heredó la cadencia, el ritmo y la musicalidad que atraviesan su prosa.

“Provengo de una tierra esencialmente musical”, mencionó. En años recientes, incluso ha comenzado a escribir canciones y a presentarse en espacios públicos, como el Parque México, junto al músico, publicista y escritor Federico Traeger.

Por ahora, aún no se ha definido la fecha ni la sede en la que le será entregado el Premio Nacional de Artes y Literatura 2025. Monsreal espera sin prisa. Sabe que el reconocimiento tendrá su momento y su vigencia, y que después vendrá, como siempre, el regreso al trabajo silencioso.

“Seguir haciendo lo único que sé hacer en la vida, volver al libro como objeto, al acto físico de leer y a escribir a mano. Se están perdiendo de ese gozo tan particular, y compartir ese placer –el de la literatura como destino– sigue siendo la tarea principal”, concluyó.


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Edición: Estefanía Cardeña


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