Texto y foto Carlos Águila Arreola
La Jornada Maya

Cancún, Quintana Roo
Martes 6 de septiembre, 2016

Don Antonio Betancourt Zetina, de 89 años, es el hombre más longevo de la isla de Holbox y sería el segundo de Quintana Roo, después de Jesús Castillo Rangel, residente de la comunidad de Nicolás Bravo, en el municipio de Othón Pompeyo Blanco, quien actualmente cuenta 119 calendarios.

Don Toño nació el 10 de mayo de 1927 y presume que cada una de las casi 600 casas que hay en la ínsula tiene un mueble que sus manos confeccionaron, pues fue carpintero de ribera (los que participan en la construcción de barcos) y blanco, aquellos que “nos dedicamos a hacer muebles”, platica.

En entrevista con La Jornada Maya, don Antonio Betancourt, que es uno de los 33 ejidatarios que decidieron abandonar el fideicomiso creado para el frustrado proyecto inmobiliario de La Ensenada, de Fernando Ponce García, dueño de Bepensa, distribuidor de Coca-Cola en la península de Yucatán, habló de la decadencia de la isla y cómo el saqueo es herencia entre algunos gobernadores.

En su casa de madera y techo de guano, sobre la calle Porfirio Díaz, entre Esmedregal y Canane, en el centro de la isla, don Toño, que tiene una mente lúcida, pero al que ya le falla la audición, recuerda los dos peores momentos naturales del archipiélago: dos huracanes, el 21 de octubre de 2005 (Wilma), y el 27 de agosto de 1942, el Sin nombre.

Rodeado de recuerdos, fotografías de su familia –cinco hijos, 11 nietos y ya seis bisnietos– y un escudo de armas que da cuenta del origen gaélico de su apellido paterno, Betancourt, el ya casi nonagenario, oriundo de Holbox, cita que “ahorita no hay que quedarse parado, hay que ponerse a trabajar, porque el trabajo es la vida del hombre”.

Recuerda con añoranza que cuando tenía 17 años, a la mitad de la década de los 40 (en 1944), el pago por jornal era de un peso, que el kilo de frijol costaba 40 centavos, el medio kilo de manteca, 10 centavos, y el litro de leche cinco centavos, etcétera; hoy, comentó, 50 centavos no alcanza ya ni para un chicle.

Lamentó la proliferación de hoteles en el centro de la isla, aunque aclaró que no está contra el desarrollo porque representa ingresos para la gente del pueblo, aunque desde el principio no se planeó y se empezó a construir masivamente por “la falta de un Plan de Manejo. Aquí, el que tiene dinero viene y construye y ya después paga ridículas multas”.

[b]El compositor[/b]

Don Antonio, el carpintero blanco, recordó que hizo roperos, comedores, closets, puertas, y aseguró que si aún pudiera caminar –lo hace con una caminadora tubular de aluminio– seguramente estaría trabajando, pescando e o hasta cantando, porque gusta de la trova e incluso llevó serenatas y compuso un par de corridos al ex gobernador Jesús Martínez Ross, el primer gobernador constitucional de Quintana Roo.

Dijo, sin falsa modestia, que en su momento amuebló a Holbox, trabajó para al menos cada una de las casas de la ínsula –casi 600, de acuerdo con autoridades municipales–, “pues tuve muchos clientes, incluso varios de los primeros hoteles que se construyeron en la isla, hace ya casi 40 años”.

Betancourt Zetina hizo una evaluación de los gobernadores constitucionales, porque recordó perfectamente a los gobernadores del territorio de Quintana Roo, desde Rafael Eustacio Melgar Andrade (1935-1940); Gabriel Guevara Orihuela (1940-1944); Margarito Ramírez Miranda (1944-1959).

También Aarón Merino Fernández (1959-1964); Ruffo Figueroa Figueroa (1965-1967); Javier Rojo Gómez (1967-1970); David Gustavo Gutiérrez (1971-1975), y Dionisio Vera Casanova, parte de 1975, cuando fue electo el primer mandatario constitucional: Jesús Martínez Ross (1975-1981), de quien dijo fue buen gobernante.

Le siguió Pedro Joaquín Coldwell (1981-1987), a quien citó como “de buen comportamiento y muy popular”, relevado por Miguel Borge Martín (1987-1993) –tío del gobernador vigente–, del que dijo “se fue un poco mal porque robó mucho”, además de recordarlo por maleducado fumando puro en eventos públicos.

De Mario Villanueva Madrid (1993-1999) dijo que “quien se iba a imaginar que un gobernador, con sueldazo y meterse al mal camino (el de la droga), sólo lo hace un loco”; de Joaquín Hendricks Díaz (1999-2005) recordó que vendió 3,792 hectáreas del ejido Holbox a Fernando Ponce, “el zar de la Coca-Cola en la península”.

Luego siguió Félix Arturo González Canto (2005-2011), de quien citó dio unos terrenos firmados a los ejidatarios, de los que no recordó la cantidad pero que le tocaron tres, y finalmente habló del aún mandatario Roberto Borge Angulo (2011-2016), a quien dijo no conoce personalmente pero que “sólo he escuchado malas cosas”.

Añadió que sus conocidos le comentan que “se despachó con la cuchara grande con dinero, tierras, propiedades, barcos… se ve que lo de robar le viene de familia”, y finalmente manifestó esperanza “para mis hijos y nietos” con la llegada de Carlos Manuel Joaquín González a la gubernatura (2016-2022), pues lo recuerda cuando fue secretario de Turismo de Quintana Roo y ayudó mucho a la promoción de la isla de Holbox.


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