Con la pandemia incrementó hasta en 30 por ciento el número de mexicanos que decidieron mochilear, sumándose en parte a los nómadas digitales, que eligen pasar períodos largos en algún destino y combinan vacaciones con trabajo en línea.
De acuerdo a las estadísticas, los mochileros y nómadas digitales que más llegan a los hostales del centro de Cancún son los originarios de Europa occidental, seguidos de estadunidenses y los mexicanos se han colocado ya por arriba de los canadienses.
“Aquí llegan más sudamericanos, europeos y, últimamente, de dos años para acá, más mexicanos, no tenían tanto la cultura de mochilear, pero desde que inició sí, como que la pandemia los motivó y sí hemos estado viendo más”, afirmó Alí Sabag, socio del hostal Venado 8.
En los últimos cinco años incrementó el número de hostales en el centro de la ciudad, lo que ha aumentado también la presencia de turistas en las principales avenidas de Cancún, en su mayoría europeos.

Este tipo de centros de hospedaje son utilizados especialmente por aquellos jóvenes, conocidos como “mochileros”, que aprovechan los costos menores, en espacios en los que, además, conviven con más jóvenes.
Sin embargo, con la llegada de la pandemia, los hostales se convirtieron también en espacios de trabajo de todos los nómadas digitales que podían pasar varias semanas o hasta meses en un sitio que les permitió trabajar a través de la conexión a internet y emplear su tiempo libre para conocer el destino y, en este cas, todo el estado.
Los nómadas digitales suelen quedarse periodos de hasta uno a dos meses en los hostales, quienes se quedan menor tiempo es porque se van a otros puntos del estado como Tulum o Playa del Carmen y luego regresan al mismo hostal a pasar otro periodo más.
“De repente los hemos visto que regresan a hospedarse y resulta que después de un año siguen en México, nos ha pasado, ya sólo llegan para esperar su vuelo de regreso a su destino”, añadió.
La clara diferencia entre un nómada digital y un mochilero turístico, es que mientras que el primero llega en plan de trabajo a disfrutar de su estancia en determinado lugar, el mochilero simplemente se dedica a vacacionar, lo que permite al primero pasar periodos mucho más prolongados (de hasta un año), como ya los han identificado en Venado 8.
Estas diferencias también significan una mayor derrama por parte del nómada digital, que pese a estar lejos de su país, sigue generando recursos y, por lo tanto, puede gastar más, mientras que el mochilero viaja hasta que su economía se lo permite o en su caso tienen que buscar algún tipo de empleo, si es que deciden prolongar su estancia.
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Edición: Estefanía Cardeña
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