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Ana Ramírez
20/01/2026 | Cancún, Quintana Roo
Cancún se consolida como un punto de encuentro para el análisis y la actualización en temas fiscales a nivel nacional con la realización del 29 Congreso Nacional de Tributación, que se llevará a cabo los días 22 y 23 de enero en Cancún, ante la preocupación existente en el país en torno a los temas fiscales, aduaneros y de comercio exterior.
De acuerdo con Sósimo Gómez, presidente del Instituto Nacional de Innovación Fiscal (INIF), este escenario forma parte de una estrategia de presión económica ejercida por Estados Unidos, que podría tener efectos directos en la estabilidad económica del país si no se define con claridad en los próximos meses.
Ante esto, el evento reunirá a nueve expositores de alto nivel académico y profesional, entre doctores y maestros reconocidos en sus respectivas áreas, quienes abordarán los principales retos y cambios que enfrenta el entorno tributario y económico, tanto a nivel nacional como internacional.
"Más allá del discurso relacionado con el combate al narcotráfico, la presión estadounidense tiene un fuerte componente económico. Uno de los puntos centrales es la inminente renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para mediados de este año, entre junio y julio", especificó.
En ese contexto, medidas como la advertencia sobre el uso de los cielos, la imposición de aranceles o nuevas restricciones comerciales funcionarían como instrumentos de negociación para obligar a México a aceptar determinadas condiciones.
Uno de los riesgos más inmediatos ante un escenario de mayor presión económica es la fuga de capitales, fenómeno que, según el presidente del INIF, ya se ha comenzado a observar y que podría intensificarse si persiste la incertidumbre. Mientras que la inversión nacional tiende a mantenerse dentro del país, la inversión extranjera es más sensible a este tipo de tensiones y podría frenarse o redirigirse hacia otros destinos percibidos como más estables.
“El cierre o la restricción del espacio aéreo sería un golpe directo no solo al turismo, sino al comercio en general. México es un país profundamente integrado a la economía global, y cualquier interrupción en la movilidad aérea tiene repercusiones en cadena”, advirtió Gómez. Recordó que México es un país ensamblador, particularmente en la industria automotriz, que depende tanto de la mano de obra como del flujo constante de insumos y exportaciones hacia Estados Unidos y otros mercados.
A esto se suma el posible impacto en el empleo, particularmente en sectores altamente dependientes del comercio y el turismo. “Si se reduce el flujo económico, inevitablemente se afecta el empleo. Es una cadena: menos inversión, menos actividad productiva y, en consecuencia, menos puestos de trabajo”, aseveró.
Edición: Fernando Sierra