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Ana Ramírez
04/02/2026 | Cancún, Quintana Roo
En un contexto nacional marcado por la incertidumbre en materia de seguridad para los negocios, el sector restaurantero de Quintana Roo mantiene condiciones de estabilidad y coordinación institucional que han permitido operar sin registros de extorsión en establecimientos formales, aseguró José Julio Villarreal Zapata, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac).
El dirigente empresarial subrayó que, gracias a un trabajo conjunto iniciado hace cuatro años con la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Seguridad Ciudadana, hasta el momento no se tiene conocimiento de restaurantes afiliados a la cámara que estén siendo víctimas de extorsión o cobro de derecho de piso.
“Hoy podemos decir que los restaurantes formales están protegidos. Donde se presentan estos problemas es en la informalidad, en negocios que no tienen respaldo ni están dentro de un esquema de coordinación con las autoridades”, aseveró.
Este entorno de seguridad, dijo, ha sido clave para que el sector continúe operando pese a los retos económicos que enfrenta. No obstante, reconoció que durante 2025 los restaurantes de Quintana Roo registraron una caída generalizada en ventas de entre 15 y 18 por ciento, una situación que ya genera preocupación entre los empresarios del gremio.
Indicó que este diagnóstico se desprende de una reunión reciente en la que participaron representantes de más de 130 unidades económicas, entre restaurantes, restaurantes-bar y sports bar, donde todos coincidieron en que la disminución del consumo ha sido constante a lo largo del año.
“La cifra es seria y no podemos ignorarla. Si permitimos que este escenario se repita, el impacto para el sector sería mucho más grave”, advirtió.
Entre los factores que han incidido en esta baja, mencionó el tipo de cambio, que ha reducido el poder adquisitivo de trabajadores del sector turístico que reciben propinas en dólares. Mientras hace algunos años un dólar se cambiaba hasta en 22 pesos, actualmente se ubica entre 17 y 18 pesos, lo que limita el gasto en consumo local.
A ello se suma la disminución de remesas enviadas desde Estados Unidos, que han caído a niveles históricamente bajos ante las políticas migratorias y de fiscalización en ese país. Esta reducción, señaló, impacta directamente en la economía familiar y, por ende, en el consumo en restaurantes.
Durante el último año se registró el cierre de entre 10 y 15 restaurantes medianos y grandes; sin embargo, también se abrieron nuevos establecimientos de menor tamaño, como parte de un proceso de ajuste y adaptación del sector.
“El restaurantero siempre busca reinventarse. Muchos que antes operaban locales grandes hoy apuestan por conceptos más pequeños, pero funcionales”, afirmó el líder empresarial.
No obstante, advirtió que la apertura desordenada de nuevos negocios puede fragmentar el mercado y generar una competencia poco sostenible, por lo que llamó a una mayor organización y planeación en el crecimiento del sector.
Edición: Estefanía Cardeña