Graciela H. Ortiz
Desde las 8:30 de la mañana, que se instaló el punto de votación en la Plaza Grande de Mérida, la gente comenzó a votar para expresar su opinión sobre la construcción o la no construcción del megaproyecto del Tren Maya.
Algunas personas llegaron unos minutos después de las ocho, pero la mesa aún no había sido montada. Los integrantes de la misma tomaron fotos de los INE de los votantes porque el sistema SIDER, que sube los votos a una plataforma digital, no funcionaba.
Una hora después de abierta la urna, habían votado unas 35 personas, varias de las cuales dieron su voto a favor.
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Así llegó de Dzitas Adolfo P. a votar por el sí, porque necesitamos transporte y "esperemos que sea barato", sostuvo.
Por su parte, Azael H. también dio el sí, porque "aunque sé que va a tener cierto impacto ambiental, traerá desarrollo económico.
En cambio, el voto de Héctor C. fue negativo por su preocupación de que podrían destruirse vestigios arqueológicos, al tiempo que opinó que el tren desarrollará mucha velocidad y es peligroso.
También estuvieron los transeúntes que se sentaron a observar, pero que no votaron como José Luis U., quien afirmó que "esto es un engaño, finalmente van a hacer lo que ellos quieran".
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