La Jornada Maya

Texto y foto: Lilia Balam
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Martes 14 de marzo, 2017

“Es un viajero que no volverá, lo sé, lo sabemos todos. Es un personaje entre ficticio y real, pero lo único que no cambia es la imposibilidad de retorno”. Así se expresó Cristina Pacheco sobre José Emilio Pacheco, quien fuera su esposo y a quien homenajea en la obra [i]El eterno viajero[/i].

Un homenaje a las palabras que crean mundos increíbles, inexistentes y maravillosos, en palabras de la autora. En medio de una presentación nostálgica, la ganadora del [i]Premio Rosario Castellanos [/i]2012, enfatizó que es precisamente el poder del lenguaje y la literatura el que le permitió vivir de otra manera y afrontar una pérdida.

“El día que me vi desprovista de mi mejor compañía, mi mejor amigo, pensé que no iba a soportar esa ausencia y encontré la forma de solucionarlo. Inventé que él se había ido como tantas otras veces, millones, miles de veces”, señaló la escritora.

El silencio inundó la sala mientras Pacheco reconoció con la voz entrecortada: “Tengo que aceptar una cosa, y más me vale hacerlo pronto. No va a volver en cierta forma, pero hay muchas otras formas de regresar y recuerdo las experiencias que tuvimos, el largo viaje que hicimos a través de nuestra vida 52 años contándonos nuestra vida uno al otro, compartiendo nuestra historia como escritores cada quien en su terreno. Invento que se fue y sé que lo estoy inventando y sé que no va a volver pero todos los días me digo aquí sigue: en mis cuentos siempre puede volver”.

María Teresa Mézquita Méndez, profesora de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y periodista cultural independiente, elogió la narrativa en los 47 relatos que conforman a [i]El eterno viajero[/i]; personajes entrañables y familiares, humanos, con humor y sufrimiento.

“Cosas que son tan familiares, que se lee el libro con una rapidez asombrosa, y parece que ya lo habías leído y te lo están recordando todo”, señala Mézquita Méndez. También menciona la gran disciplina de Cristina Pacheco, quien desde hace más de 30 años publica semanalmente una historia nueva en el diario [i]La Jornada[/i].

Cristina Pacheco modestamente responde que aprendió a narrar gracias a su madre, quien contaba historias de manera natural: “Sé que en lo que queda de los que la conocimos, permanecerá siempre el poder de las palabras. Es la herramienta más fascinante, poderosa e invaluable”, comentó.

“No pienso dejar de escribir. Una de las ventajas de ser escritor es que la edad no cuenta para nada. No importa cómo esté mi cuerpo. Solo tengo estos 10 dedos, me basta un lápiz y un papel para contar una historia”, concluyó la escritora.


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