La Jornada Maya

Abraham Bote
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Domingo 8 de marzo

Las mujeres adultas mayores son las más pobres, indefensas, con menor acceso a recursos, las que más sufren de despojos por parte de sus familias y las que menos tienen empleo, se ven en la vejez trabajando para sobrevivir. "Las mujeres adultas mayores son el eslabón más débil de la cadena social en violencia", manifestó Gina Villagómez Valdés, investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán. 

De acuerdo con la experta, las mujeres adultas mayores, de más de 60 años, en su mayoría, no tuvieron acceso a educación, empleo con prestaciones, viven más tiempo, tuvieron muchos hijos, pero cuando llega a la vejez no tiene suficiente recursos para sobrevivir.

Sin embargo, gran parte de ellas, a pesar de su edad, siguen haciendo labores  domésticas, cuidan  sus  nietos, o dejan a sus hijos vivir en sus casas, o le siguen dando recursos económicos, y otras viven en el abandono, sufren de extorsiones y despojos por sus mismos familiares, pero no están acostumbradas a denunciar a quienes debieran protegerlas.
 
Entonces, la doctora evidenció que no hay una política pública en el estado para la mujer de la tercera edad en términos de violencia familiar y social que reproduce estereotipos. "Siguen siendo tratadas como  viejas, improductivas que su  don natural es cuidar a los nietos, hijos o seguir haciendo labor del hogar", subrayó.
 
Por lo tanto, para Villagómez Valdés, se tiene que hacer un  cambio en la legislación para hacer penas más severas a quien maltrate a los adultos mayores, particularmente a las mujeres, porque son víctimas de violencia familiar, despojos, fraudes y abusos sociales por el simple hecho de ser mujeres y vivir solas. "El 18 por ciento de las personas adultas mayores viven solas en sus hogares, y la mayor parte  son mujeres", apuntó.

Por otro lado, debido al nivel de pobreza del estado muchas familias no se hacen cargo de las mujeres de la tercera edad o lo hacen a "cuentagotas" y parcialmente. 

Al no tener suficientes recursos, detalló, tiene que encontrar empleos en la informalidad, mal pagados y de mayor riesgo, se vuelven vendedoras, cuidadoras, afanadoras, barrenderas, en un estado con los salarios más bajos del país. "Apenas pueden contar con recursos suficientes para vivir dignamente", subrayó. 

Tampoco, agregó, existe un albergue del estado especializado para personas mayores. 

En vísperas del 8 de marzo, la investigadora hizo un llamado para que se hagan políticas públicas y acciones afirmativas a favor de proteger los derechos de las mujeres mayores, que con víctimas de diversas formas de violencia sólo por ser ancianas.


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