La Jornada Maya

Las personas que huyen de la pobreza y de la inseguridad que se vive en su país saben que tienen que realizar una travesía incierta, donde, al igual que en casa, continúan arriesgando su vida, sin embargo, la migración es la única opción que encuentran viable en un mar de desesperanza.

Para quienes forman parte de la comunidad LGBTTTI el panorama es peor: entre los obstáculos que las personas migrantes esquivan para llegar a su meta, también tienen que enfrentar el rechazo y la discriminación.

Por ello Casa Frida decidió ampliar su panorama y convertirse en un refugio para personas LGBTTTI mexicanas y migrantes.

Lo que comenzó como un albergue para quienes perdieron espacios seguros a causa de su orientación sexual es ahora también una casa para migrantes LGBTTTI que se encuentran en México en busca de mejores oportunidades. 

Actualmente, el refugio alberga a ocho personas de Haití, cuatro de Honduras, una de República Checa, una de El Salvador y una de Colombia; todas ellas huyen de sus países porque no se les permite disfrutar de su identidad de género u orientación sexual.

En el marco del Día Internacional del Migrante, que se conmemora el 18 de diciembre, Casa Frida quiere ser esa luz al final del túnel y ofrece un programa de autonomía y reintegración para que puedan continuar su camino hacia el destino elegido o para que tengan un nuevo comienzo en el país.

“Existe un falso discurso por parte de las autoridades que aseguran que las personas migrantes no desean quedarse en México, que sólo están de tránsito, y que su objetivo es llegar a Estados Unidos. Pero hay una realidad que nos indica que hay quienes sí quieren quedarse y no están recibiendo ni la asesoría ni el apoyo gubernamental para su regularización migratoria”, explicó Raúl Caporal, director ejecutivo de Casa Frida.

El activista recuerda que las personas migrantes de la comunidad LGBTTTI no encuentran espacios seguros en el país y además son forzados a seguir avanzando.

“La comunidad LGBTTTI es un foco de alta vulnerabilidad durante su tránsito en México. Se enfrenta a la homofobia, a la transfobia y a la lesbofobia, está expuesta a crímenes de odio y a la explotación sexual. Si una persona migrante ya se enfrenta a muchas vulnerabilidades, alguien de la comunidad diversa ve encrudecidos estos peligros”, lamentó Raúl Caporal. 

Casa Frida se ubica en la alcaldía Iztapalapa y ofrece tres meses de asilo y acompañamiento para los refugiados, tiempo en el que se realizan los trámites de regulación migratoria y se les garantiza una integración económica y cultural. 

Raúl destaca que las autoridades deben valorar la presencia de las personas migrantes en México y entender que su paso por el país abona a la sociedad y poner especial atención en la comunidad LGBTTTI.

“Es una oportunidad de enriquecer la diversidad que ya tenemos en el país y es una oportunidad para unir esfuerzos para tener una causa en común”, señaló.

Edición: Ana Ordaz 


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