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Astrid Sánchez
27/07/2026 | Mérida
Como cada lunes, al finalizar la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum, se presentó la cápsula Humanismo Mexicano, la cual forma parte del compromiso para recordar la grandeza del legado cultural y la herencia política en el país que en esta ocasionó hizo un recorrido por la Guerra de Castas, un movimiento de resistencia de los pueblos mayas en contra de las costumbres virreinales.
José Alfonso Suárez del Real y Aguilera, asesor político de la Coordinación General de Comunicación Social y Vocería del Gobierno de la República, fue el encargado de presentar en ‘La Mañanera del Pueblo’ el material audiovisual que resaltó que los antiguos mayas de la República de Yucatán eran esclavos de una casta dorada criolla europea, que sostenía un injusto régimen impuesto por la conquista desde el siglo XVI.
“No debe sorprendernos que en esta República y en plena invasión estadunidense a México, en julio de 1847, las comunidades mayas de la península iniciaran la llamada Guerra de Castas, legítimo movimiento de este pueblo originario para que recuperaran sus tierras ocupadas, dejar de pagar contribuciones y diezmos y, sobre todo, recuperar su autonomía llamando a su territorio Chan Santa Cruz”, declaró Suárez del Real.
El material difundido repasó los antecedentes del levantamiento iniciado en 1847 y sostuvo que, pese al fin del dominio español, en Yucatán persistieron estructuras de poder que mantuvieron condiciones de desigualdad para las comunidades mayas.
Señaló que hacendados, industriales y comerciantes buscaron apropiarse de tierras y fuentes de agua, además de limitar la autonomía de los pueblos indígenas mediante un modelo político centralizado y nuevas cargas fiscales.
“Los hacendados yucatecos se volvieron socios de capitales extranjeros y pretendieron despojar de sus tierras y aguas a las comunidades indígenas. Buscaron imponerles un modelo político centralizado, terminando con su autonomía y cobrarles más impuestos, incluyendo los que se pagaban en la iglesia. Así, en 1847, inicia una de las rebeliones más importantes y prolongadas de la historia, la de los antiguos mayas de la península de Yucatán”, explicó la narradora.
La cápsula recordó que, aunque las campañas militares concluyeron en 1854, la resistencia maya continuó durante varias décadas mediante acciones guerrilleras que se prolongaron hasta 1901.
También hizo referencia a dirigentes como Manuel Antonio Ay, originario de Chichimilá, así como a Cecilio Chi y Jacinto Pat, quienes encabezaron la insurrección, movimiento que dejó miles de muertos y durante mucho tiempo no recibió reconocimiento oficial por parte del Estado mexicano.
Como parte de ese recuento histórico, se retomó la ceremonia encabezada el 3 de mayo de 2021 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador en Quintana Roo, donde el Estado mexicano ofreció una petición de perdón por los agravios cometidos contra el pueblo maya durante la Guerra de Castas.
“Recordar a todos, mujeres y hombres, que han luchado por la justicia en otros tiempos, es mantener siempre encendida la llama de la fe en los ideales de el mundo maya, en los ideales universales de la libertad, la igualdad y de la fraternidad”, declaró en ese momento López Obrador.
Asimismo, recuperó la intervención de Ana Chi Bot, quien, en representación de los pueblos mayas, afirmó que la resistencia continúa vigente y que los mayas actuales son descendientes de quienes defendieron su territorio y su libertad.
“Los mayas hemos luchado con dignidad para no ser conquistados y sobre todo para defender nuestra sagrada libertad, así como nuestras tierras y aguas, tal como se ha recogido en la historia oral y escrita, no así en la historia oficial. Los mayas antiguos no han desaparecido. En materia y en espíritu somos descendencia. Los mayas actuales, vivos en el presente y con mucho sentido de futuro para el mañana”, dijo Ana Chi.
La cápsula tiene el objetivo de resaltar las luchas de los pueblos originarios por todo el territorio mexicano.