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Astrid Sánchez
05/10/2026 | Mérida, Yucatán
Gabriela Damián Miravete escribe ficción especulativa en la que caben muchas verdades sobre el mundo actual, pero predominan futuros mejores, principalmente aquellos que apuntan a que las mujeres pueden vivir libres de violencia, crean vínculos poderosos con sus amigos o realizan inventos extraordinarios, situaciones que quedaron plasmadas en Soñarán en el jardín, una utopía feminista que surge desde la rabia y la memoria.
La escritora estuvo de visita exprés en Mérida presentando el libro, que es una compilación de cuentos, y llevando a cabo actividades con estudiantes universitarios y compartió con La Jornada Maya su visión sobre la ficción hecha por mujeres.
“Yo creo que es complejo, pero sí hay que ser radicales en los deseos y en la imaginación porque si no deseamos lo imposible nunca vamos a hacer nada”, comentó.
Soñarán en el jardín, el cuento que lleva el mismo nombre que el libro invita a la esperanza y fue creado como una forma de honrar a Marisela Escobedo y a todas las víctimas de feminicidio en México.
Gabriela fue cuestionada sobre la razón por la que vale la pena apostar por una “utopía feminista” que fue escrita hace más de 10 años y soñar con un futuro mejor para las mujeres aunque con el pasar del tiempo el panorama parezca ser el mismo, con un alto número de feminicidios en el país y manifestó su esperanza hacia las mujeres jóvenes, quienes siguen avanzando hacia la conquista de espacios y derechos.
“Hace 200 estos años la situación era muy diferente y no es que el futuro sea necesariamente mejor, al contrario, es algo delicado y frágil lo que hemos obtenido para nosotras en términos de derechos y el espacio que hemos conquistado en en el mundo, pero sí nos veo tremendamente furiosas y defensoras de eso que es frágil y es precioso.
“Todos estos logros que hemos alcanzado las mujeres como un colectivo no se han detenido y creo que una clave para no desesperarnos es pensar que, aunque no nos va a tocar, no podemos detenernos porque si nos detenemos, entonces a nadie le va a tocar. Virginia Woolf lo hizo por nosotras, Rosario Castellanos lo hizo por nosotras”.
Damián Miravete dijo que la ficción especulativa sirve para imaginar escenarios y que no se trata precisamente de construir una utopía ingenua sino que cualquier futuro deseable debe reconocer las contradicciones, los miedos y la fragilidad de los avances alcanzados.
Recordó que hace apenas 200 años las mujeres no podían ser propietarias, votar o entrar a las bibliotecas, mientras que actualmente existen derechos y espacios que fueron conquistados por generaciones anteriores, aunque advirtió que esos logros no están garantizados para siempre y requieren ser defendidos por quienes los reciben.
En esta visión, Gabriela Damián Miravete considera también a los hombres y los modelos positivos que existen de ellos, los cuales, deben aparecer más en la literatura.
“Yo creo que los varones son un grupo que está tremendamente perdido y despistado y no sabe qué hacer, aunque tenga buenas intenciones. Y creo que todas conocemos a hombres que están intentándolo y que están haciendo lo mejor que pueden y esos son los hombres que tenemos que ver en los libros… Esos modelos positivos no me los estoy inventando, creo que son los hombres que tenemos que ver en los libros”.
En la conversación, la escritora también se posicionó a favor de la lectura como una herramienta para conservar la capacidad de pensar y decidir, especialmente en un momento en que las personas delegan cada vez más procesos cognitivos a motores de búsqueda y sistemas de inteligencia artificial.
Para Damián Miravete, leer historia, filosofía, sociología, ciencia y literatura es también una forma de alimentar la imaginación necesaria para pensar otros futuros, una tarea que atraviesa su propia escritura y que en Soñarán en el jardín parte precisamente de una pregunta que no tiene una respuesta sencilla: qué podemos imaginar cuando el presente parece demostrar que el cambio es demasiado lejano.