Paul Antoine Matos
Foto: Prohispen
La Jornada Maya

8 de julio, 2015

Es común llegar a una cantina, bar o restaurante en Yucatán y pedir una cerveza fría para refrescarse del calor, acompañado por la música y botanas. Pero el mesero le dice a usted, cliente, que sólo hay dos opciones: una cerveza Sol, de Cuauhtémoc Moctezuma, o una Corona, de Grupo Modelo.

Esto ocurre por los contratos de exclusividad que tienen las dos cerveceras más importantes de México y el mundo; Grupo Modelo, propiedad de la belga-brasileña Anheuser-Busch InBev, y Cuauhtémoc Moctezuma, perteneciente a la holandesa Heineken.

Yucatán se ha convertido en escenario de la guerra de las cerveceras, aun al margen de la ley, señaló Álvaro Mimenza Aguiar, presidente de la Cámara Nacional
de Restaurantes y Alimentos Condimentados. La exclusividad está prohibida en cuestión de venta de cerveza.

El escenario de esta guerra está en restaurantes y cantinas de la entidad, los cuales se disputan las dos grandes cerveceras mediante el ofrecimiento de dinero y facilidades para que sólo sus bebidas sean vendidas en los establecimientos.

El estado es bastión importante para los dos consorcios empresariales, por las características de su hidrología, geografía, incentivos fiscales y su tradición cervecera.

[b]Tentadoras ofertas para ofrecer los productos[/b]

Las cerveceras realizan ofertas tentadoras a los expendedores de bebidas alcohólicas para que de éstos acepten vender únicamente sus productos. Los ofrecimientos son diversos: dinero en efectivo, promociones, facilidades de pago y el típico mobiliario publicitario consistente en refrigeradores, mesas, sillas, vasos, etcétera.

Los dueños de cuatro diferentes establecimientos, desde una modesta cevichería hasta discotecas y restaurantes de lujo, revelaron que los dos corporativos se han acercado para ofrecerles la distribución de sus productos. Solicitaron mantener el anonimato por tener acuerdos de confidencialidad con sus respectivos proveedores.

Los cuatro coincidieron en que, dependiendo del lugar, les ofrecen desde 20 mil hasta 300 mil pesos por vender sus marcas en exclusividad.

Cantineros y restauranteros pueden cambiar de proveedor. Una de las personas entrevistadas explicó que canceló su contrato con Cuauhtémoc Moctezuma y optó por Grupo Modelo, porque la fabricante de la Montejo, León Negra y Corona le ofreció más dinero y más facilidades.Entonces dejaron de servir las marcas de la competencia.

Otra comentó que el proveedor de su cantina era la Modelo, pero los refrigeradores y las neveras que ésta le proporcionaba eran obsoletos. Como se negó la renovación
de los enfriadores, optó por vender las bebidas del competidor, de cuyos representantes ha recibido trato amable y cortés.

L[b]os impuestos “se comen” a los cerveceros artesanales[/b]

Uno de los sectores más afectados por la guerra entre las grandes multinacionales es el de las cervezas artesanales. En los tres años recientes Yucatán ha visto el crecimiento de este tipo de bebidas como La Ceiba, Terán, Patito y Maneek.

Incluso cantinas como La Negrita tienen una propia. Gerardo Terán Luján, dueño de la cerveza Terán, aseguró que los incipientes productores artesanales se ven perjudicados por los altos costos de importación de materiales y los impuestos.

Las cervecerías artesanales deben pagar, proporcionalmente, más impuestos que las industriales. El primero es el impuesto al valor agregado (IVA), cuya tasa del 16 por ciento están obligados a pagar tanto pequeños como grandes productores.

Sin embargo, el que más afecta a los productores artesanales es el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), pues los obliga a incrementar el costo de sus bebidas.

De este impuesto se debe pagar 26.5 por ciento que, junto al IVA, hace que 42.5 por ciento del precio de venta sea para Hacienda. “Los impuestos nos comen a todos los artesanales”, afirmó Gerardo Terán.

El entrevistado comentó también que el costo de los principales insumos es elevado para los productores artesanales. Al abarcar Grupo Modelo y Cuauhtémoc Moctezuma el mercado nacional de cebada y trigo, los precios de importación de estos cereales también incrementan el costo de venta de la cerveza, ya que deben ser importados de Estados Unidos o Alemania.

Hace unos años, los 3 millones de toneladas de cebada que las leyes mexicanas permiten importar, fueron agotados por las dos grandes empresas. Ante esto, los artesanales debieron recurrir a ellas para adquirir la materia prima a precio mayor de lo esperado, señala.

Los altos costos obligan a los cerveceros artesanales a abordar un mercado de mayor poder adquisitivo: los consumidores gourmet.

Una cerveza Terán se vende a 38 pesos, pero si no existiera el IEPS y la competencia sería más pareja, estaría a 20 pesos, aseguró el empresario.

Reconoció que “a la gente en Mérida le gusta el producto industrial”, pero los artesanales están haciendo “ruido” con diversas estrategias comerciales, además de la producción de cervezas alejadas de las clásicas lagers y oscuras de sabor ligero.

En el caso de restaurantes y cantinas, las cervezas artesanales tienen una ventaja, porque les permiten vender sus productos si producen menos de 100 mil hectolitros anuales.

Malta, Bierhaus, Union Jacks, La Negrita, The Beer Box y The Beer Company son algunos de los establecimientos en Mérida que han abierto sus puertas a la venta de cerveza artesanal.

Terán consideró que esta apertura se dio gracias a los productores de La Ceiba. El regreso de la Cervecería Yucateca: estrategia de combate Históricamente, Yucatán ha estado ligado a Grupo Modelo tras la adquisición de la original Cervecería Yucateca en 1979.

Sin embargo, desde los años 90 ha sido Cuauhtémoc Moctezuma la que se ha posicionado en el paladar de los yucatecos. Incluso el equipo profesional de béisbol Leones de Yucatán –cuyo nombre hace referencia a la cerveza León Negra de la Cervecería Yucateca– en el parque Kukulcán-Álamo vende las cervezas Sol y Superior, de la Cuauhtémoc Moctezuma.

El anuncio de la próxima reapertura de la Cervecería Yucateca –tras su cierre en 2002– significa, entre otras cosas, que Grupo Modelo pretende iniciar una campaña para retomar el mercado local perdido en los años recientes.

La cervecera utiliza como estrategia de guerra la nostalgia de los peninsulares hacia la Cervecería Yucateca, con publicidad en la que se menciona el inicio de una nueva era, con motivos mayas y la frase “construyendo el futuro”.Igualmente, denominar Jardín Carta Clara la sala de espectáculos que posee el consorcio, ubicada al oriente de Mérida, sobre el Periférico, evoca al local que fue derruido para edificar una plaza comercial donde estuvieron las instalaciones de la Cervecería Yucateca.

Grupo Modelo ha encontrado en Yucatán y sus recuerdos la posibilidad de disputar a su principal rival el mercado peninsular, centroamericano y del sur de Estados Unidos,
gracias a los incentivos fiscales y la calidad del agua que existe en el estado; ventajas estratégicas para la competencia en el futuro.


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