México SA

Barril a 46.14 dólares

Carlos Fernández-Vega
Foto: Archivo
La Jornada Maya

Sábado 11 de febrero, 2017

Un paso por la residencia oficial es un desastre, pero al inquilino de Los Pinos y a sus voceros les ha resultado comodísimo culpar al gringo de todo lo que ha pasado, pasa y pasará. Sin duda, el energúmeno es un factor que influye en la sacudida que registra México, pero él apenas empieza, de tal suerte que la responsabilidad por el tiradero nacional corresponde al inquilino de Los Pinos y sus distinguidos amigos de largas uñas, a quienes ahora les da por promover marchas de unidad, no sin jalonearse la paternidad de tan desinteresada decisión.

A ver qué sucede, pero en vía de mientras el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, divulgó su análisis semanal (Caída abrupta en los niveles de confianza), del que se toman los siguientes pasajes. Va, pues.

La volatilidad que se ha gestado a raíz del desconocimiento en torno a la futura estrategia comercial que sustentará Estados Unidos con el resto del mundo ha acaparado el interés global en los recientes días. Ante tal situación, el gobierno de México ha comenzado una serie de negociaciones con algunas de las autoridades de nuestro principal socio comercial con el fin de vislumbrar un panorama más claro sobre el comportamiento del sector externo de la economía nacional en los próximos meses. Sin embargo, el clima de negocios de nuestro país se ha deteriorado durante los pasados dos años al grado que la confianza de los empresarios y de los consumidores ha alcanzado niveles históricamente bajos.

De esta forma, los esfuerzos de la administración pública deberán enfocarse en mantener relaciones comerciales adecuadas con la economía número uno del mundo, sin descuidar las condiciones que permitan un desarrollo favorable de los principales actores del mercado interno.

Las cifras reportadas en enero pasado señalan nuevamente una caída en los indicadores de confianza empresarial de las manufacturas, la construcción y el comercio. Si bien todos los elementos que conforman dichos índices se ubicaron en terreno negativo, el componente que sufrió las reducciones más significativas tiene que ver con las opiniones de los empresarios acerca de la situación económica futura del país.

Dicha caída en las expectativas del sector empresarial sobre el porvenir económico de nuestro país ha impactado directamente en los niveles de inversión. En este sentido la inversión fija bruta registró un crecimiento acumulado de solamente 0.4 por ciento en el periodo enero-noviembre de 2016 en comparación con el mismo periodo de 2015, cuya tasa de crecimiento fue 4.6 por ciento.

Además de la volatilidad que se ha generado en relación con el futuro de las relaciones comerciales con Estados Unidos, otros factores que han influido en las opiniones de los empresarios tienen que ver con una mala estrategia para combatir la corrupción, así como los altos niveles de inseguridad en ciertas zonas del país. Sin embargo, no solamente el sector empresarial percibe un panorama complicado, los consumidores mexicanos no guardan expectativas del todo favorables.

En enero de 2017 el índice de confianza del consumidor registró una caída anualizada de 26 por ciento, una de las variaciones más importantes de los pasados años. Dicho comportamiento se dio como resultado de que todos los componentes de ese indicador presentaron tasas de crecimiento negativas, donde la reducción más relevante se presentó en el elemento que contabiliza las opiniones de los consumidores en torno a la situación económica del país dentro de 12 meses, respecto de la actual, cuyo retroceso fue de 34.9 por ciento en términos anuales.

En su comparativo mensual, el índice de confianza del consumidor presentó también una caída significativa. Con base en cifras desestacionalizadas la reducción fue de 17.9 por ciento respecto de diciembre pasado. De manera similar a lo ocurrido en el comparativo anual, el componente que mostró la reducción más grave del periodo se registró en el elemento que cuantifica el sentir de los consumidores sobre la situación económica del país dentro de 12 meses, respecto de la situación actual (-23.6 por ciento).

Las cifras desalentadoras en torno a la inversión fija bruta son reflejo en cierta medida del deterioro que ha sufrido la confianza empresarial en los pasados dos años. Este mismo comportamiento se mantuvo vigente durante el primer mes del año en curso, cuando los indicadores de confianza empresarial de las manufacturas, la construcción y el comercio mostraron variaciones negativas significativas.

Prácticamente desde el último trimestre de 2014 la confianza empresarial ha exhibido resultados negativos en la mayoría de las ocasiones. De hecho, la tendencia en los tres sectores analizados permanece a la baja. Ante este escenario, una recuperación en el corto plazo se antoja poco probable, por lo que parte de los esfuerzos de la administración pública deben enfocarse en recuperar la confianza empresarial al asegurar un clima de negocios adecuado que permita, entre otras cosas, incrementar los niveles de inversión del sector privado.

Ante tal escenario, resulta altamente probable que los consumidores realicen compras más selectivas e incluso que puedan diferir la adquisición de bienes durables, sobre todo si estos artículos provienen del extranjero o si son financiados mediante un crédito, en respuesta a la depreciación del tipo de cambio y al incremento de las tasas de interés.

Un menor ritmo en el consumo tiene implicaciones negativas en los ingresos estimados por las empresas, de modo que si éstas no cuentan con los recursos suficientes limitarán sus decisiones de inversión castigando con ello la generación de empleo. Garantizar la aplicación del marco legal, eliminar la impunidad y un combate efectivo a la corrupción son las tareas a realizar para recuperar la confianza empresarial.

Por su parte, evitar cambios significativos en el nivel de precios resultará una labor indispensable para restablecer la confianza del consumidor. Sin lugar a dudas, el sector externo y la relación comercial con Estados Unidos son un motor de crecimiento importante para la economía mexicana, de hecho las exportaciones totales como porcentaje del PIB representan poco más de 35 por ciento. No obstante, alcanzar condiciones favorables para el clima de negocios no debe quedar al margen de las dificultades que afronta nuestro país a nivel internacional.

Las rebanadas del pastel

El billete verde cerró semana en 20.75 pesitos y el barril de crudo mexicano de exportación en 46.14 dólares.

Ciudad de México

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