Renacimiento mexicano

Dar es un acto de justicia

Rosi Orozco
Ilustración de Elizabeth Himes
La Jornada Maya

Viernes 24 de marzo, 2017


La palabra en hebreo para “donativo” es “tzedaká”, la cual se origina de “tzedek” que significa “justicia”. Entonces dar es un acto de justicia: damos no para congraciarnos con nosotros mismos, sino para restablecer un equilibrio, para regresarle al que no tiene algo que le corresponde.

Asimismo, la justicia es el primer paso para la paz porque implica la resolución del conflicto y la instauración de la verdad. En busca de esto, aquellos que hemos recibido sin merecer mayores oportunidades debemos unirnos con los que han tenido carencias y sufrido violencias. Para la paz, precisamos solidaridad.

Dar y recibir es un proceso donde todos somos beneficiados. En lo personal, creo que lo que he obtenido en esta lucha es enorme: he conocido a seres humanos maravillosos que me han inspirado al mostrarme cuánta tenacidad, cuántas ganas de vivir, cuánta capacidad de amar, hay en cada uno de nosotros.

Una de esas personas admirables es Neli. Además de ser un ejemplo de empoderamiento femenino, también ha demostrado que la solidaridad puede nacer en cualquiera de nosotros, que todos tenemos el potencial de traer justicia y en consecuencia, paz.

Neli creció en medio de la pobreza extrema y la violencia intrafamiliar. Afuera de la casa tampoco hubo bondad pues en la escuela fue discriminada por su posición económica y el color de su piel.

Decimos que la trata de personas es una injusticia cometida a raíz de otras injusticias. Y es cierto, en completa vulnerabilidad, con sueños legítimos de una mejor vida, sin una familia que realmente pudiera protegerla, Neli fue engañada por un tratante que la explotó sexualmente en la Merced, en la llamada Pasarela de Santo Tomás.

Hace casi siete años, en un operativo de la PGJDF, fue rescatada y canalizada a un refugio especializado en víctimas de trata. Allí comenzó un largo proceso de reintegración de la mano de sociedad civil. Con el apoyo de Fundación Camino a Casa, la familia Villar y Reintegra U.S., el año pasado pudo graduarse de la Licenciatura en Administración y, hace unos días, abrir su propio negocio, una rosticería.

Neli quiere que éste sea el primer negocio de todo un corporativo empresarial. Sueña con ayudar a su comunidad de origen, que ellos sean los proveedores de materias primas para una cadena de restaurantes. Comprende que sólo la transformación de toda la comunidad acabará con los ciclos de pobreza y discriminación que podrían provocar que otras jóvenes como ella sean víctimas de trata.

Como Neli, busquemos regresar no sólo un poco, sino “un mucho” de lo que se nos ha dado. Levantémonos en solidaridad, alcemos la voz exigiendo cero tolerancia a la explotación de los seres humanos. Defendamos la fuerza que tienen la alegría, la bondad y la generosidad para combatir los males sociales, para crear espacios de encuentro, empatía, sanación y paz.

Todos podemos denunciar al 01800 5533000 o en unidoshacemosladiferencia.com

@rosiorozco